sábado, 17 de marzo de 2012

192 Geopolítica (Australia)

Año I – Primera Edición – Editorial: 00000192 [1]



El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Sábado 17 de Marzo de 2.012.





La Guerra de las Arañas
Por Rubén Vicente

Esta imagen no corresponde a un campo nevado de La Patagonia, sino a un establecimiento rural de la llanura de Australia en pleno verano. La publicó el ocho de marzo pasado la agencia oficial de noticias china (Xinhua) y muestra que luego de las inundaciones habituales en el mes de febrero, se ha suscitado un fenómeno inédito, donde el manto blanco que cubre sólo una de las parcelas no es de nieve, sino más bien, de telas de araña (¿Cómo?)   

Todo el planeta está sujeto a las leyes naturales de las eras geológicas, con fases de enfriamiento y de calentamiento que duran unos diez mil años cada una. Actualmente, estamos en el final de una fase de calentamiento global, que comenzó hace más o menos unos once mil años atrás, con los cataclismos y las calamidades provocadas por el diluvio universal que causó el hundimiento de los continentes perdidos (Atlántida, Lemuria, Mú, Beringia y Austrasia).
Según los manuscritos del mar muerto y las profesías de los mayas, de nostra damus, de san malaquías y de la mona gimenez, este año de dos mil doce sería el punto de inflexión, que marcaría el fin de la fase del calentamiento global y el principio de una nueva fase del enfriamiento mundial, que será gradual y que terminará dentro de unos diez mil años, cuando la mitad de la tierra estará sepultada bajo el hielo, desafiando la capacidad de supervicencia de los microbios, de los vegetales, de los animales y de los seres humanos.
Sin embargo, la revolución industrial de los siglos dieciocho y diecinueve, y la revolución tecnológica del siglo veinte, evidencian como daño colateral una descomunal emisión de gases de efecto invernadero, que provocan la aceleración de la fase de calentamiento global actual y que, si son válidas las profecías, también acelerarán la inminente fase de enfriamiento mundial, provocando menores, iguales o peores cataclismos o calamidades, con el agravante de que ahora la civilización industrial que supumos forjar está amenazada por los efectos colaterales inéditos de las catástrofes desvastadoras del patrimonio de la humanidad, incluyendo la infraestructura de la minería, de la energía, de los transportes y de las comunicaciones.
Esos cataclismos, calamidades y catástrofes son y serán leves, graves o gravísimos, y se suscitarán tanto en las zonas rurales como urbanas, en los seis continentes (Oceanía, Asia, Africa, Europa, América y Antártida) y en los cinco océanos (Atlántico, Pacífico, Indico, Artico y Antártico). Esto es lo que los especialistas en geología y en ecología llaman con el nombre de el cambio climático.
Pero en medio de semejante escenario presente y futuro, es decir, en esta etapa de cambio climático, tenemos tres factores militares que, a mi juicio, ponen en vilo la existencia misma de la humanidad en su conjunto, que son las armas de destrucción masiva (ADM´s), las armas de disrupción y las armas magnéticas. [3]   
En lo específicamente vinculado con las armas magnéticas, se destaca el hecho de que las mismas son capaces de provocar cataclismos, calaminades y catástrofes, tanto leves como graves, o peor aún, gravísimas o irreversibles.
Las dos superpotencias misilístico-nucleares (Rusia y los EEUU) poseen desde más de veinte años (1991-2012) sistemas de armas magnéticas, que van probando en sus propios territorios, pero también, en el territorio de sus estados supuestamente amigos y supuestamente enemigos, tanto en zonas rurales como urbanas.
De esa manera, Rusia y los EEUU no sólo se posicionan en la vanguardia tecnológica militar, sino que además, en estos momentos de la crisis mundial (the subprime crisis = el efecto jazz = la gran recesión = la segunda gran depresión = 2008-2012), las emplean para asegurarse de que los competidores económicos no puedan superarlos o tan siquiera alcanzarlos.
Un clarísimo ejemplo de lo aquí expuesto, es lo que han hecho el año pasado los EEUU que, mediante su sistema de armas magnéticas, conocido como El HAARP [4] , provocaron una potentísima vibración sónica subterránea, lo suficientemente fuerte como para causar un terremoto, que desató un maremoto, que provocó un tsunami, que causó, nada más ni nada menos, que El Accidente de Fukushima.
Tokio aprendió que con los EEUU no de jode, desandando el Plan Nuclear Japonés (PNJ) y empezando a modificar la matriz energética nipona, comprándole gas natural, justamente, a los EEUU. No sé si me explico. [5]
Y bueno, ahora se ve que están jugando con las armas magnéticas en Australia, causándole inundaciones a un país desértico, y con las armas biológicas, causando mutaciones genéticas en las arañas, que siempre tejieron sus telarañas en los árboles de los bosques, pero que ahora se ve que pueden tejerlas sobre los cultivos de la llanura, dejando los campos de verano como si estuvieran nevados, arruinando las cosechas y garantizando con ello la desnutrición del ganado y la escacés alimentaria del ganado y de los pueblos eventualmente enemigos.
Porque si la caridad bien entendida empieza por casa, también es lógico que las armas estratégicas se prueben en casa, o lejos de casa, pero en donde es como si fuera la propia casa, porque nadie se enoja con un amigo que derrama el café sobre el mantel de la casa a la que fue invitado. ¿Verdad?
En otras palabras, es altamente posible que Australia, que es un aliado estratégico de los EEUU en el Anzus [6], esté prestando sus campos de cultivos para los experimentos militares norteamericanos con armas biológicas y magnéticas, haciéndole percibir al resto de mundo (orbis) que sólo se trata de un raro e inédito fenómeno digno de ser publicado como una curiosidad de estos tiempos del calentamiento global y del cambio climático.
Siendo así, a mi me huele a que quieren experimentar en Australia por razones estacionales (el verano austral), porque en el próximo verano meridional, las arañas atacarán los campos de cultivo de algún país hostil, como Afganistán, o peor aún, de algún gran competidor agrícola, como la Argentina. Ups.
Por eso digo que se viene La Guerra de las Arañas, y nada más, claro está.
Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.













[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es la alegoría de un hecho que es teóricamente posible, pero que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería catastrófico.

[3] Las ADM´s son las armas químicas, biológicas y nucleares (QBN), que son ofensivas. Las armas de disrupción son defensivas, y en su menú se cuentan las armas cibernéticas, criptológicas, satelitales, robóticas y misilísticas.

[4] Hight Frequency Active Auroral Research Program (Programa de Investigación de la Actividad de Alta Frecuencia de las Auroras Boreales).

[5] En 2008, bajo el argumento de La Cuestión Norcoreana, el parlamento japonés emitió una declaración en cuya virtud la nación del sol naciente se reservó el derecho soberano de resguardar su propia defensa nacional mediante el lanzamiento de la fase militar del PNJ, cuyo obvio objetivo era diseñar, construir y organizar un estallido experimental de la bomba atómica japonesa, convirtiendo a la nación nipona en una nueva superpotencia misilístico-nuclear, igualando el poder de los EEUU. Obviamente, Washington no quiere que el Japón le haga competencia, maniobrando diplomáticamente para que Corea del Norte acepte los alimentos estadounidenses, a cambio de permitir la inspección internacional de sus instalaciones nucleares; a la vez que le hace entender a Japón que no es necesario que se convierta en una superpotencia misilística-nuclear y, de paso, que se vea obligado a comprarle gas natural a los EEUU; y todo ello sin que nadie pueda acusar a los EEUU de ser una nación terrorista, como en realidad lo es, por la sencilla razón de que, salvo Rusia, nadie está en capacidad de probar fehacientemente que los EEUU están atacando al mundo entero (orbis) con las armas magnéticas, claro está.

[6] Desde 1952, el Anzus es el equivalente de la OTAN en La Cuenca del Pacífico, y lo forman Australia (A), Nueva Zelanda (NZ) y los EEUU (US).

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