jueves, 26 de abril de 2012

232 Historia (España)


Año I – Primera Edición – Editorial: 00000232 [1]



El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Jueves 26 de Abril de 2.012.





Zafaris Eran los De Antes
Por Rubén Vicente

García era un tipo que ocupaba un alto cargo ejecutivo en la filial española de una multinacional estadounidense. Tenía un palacio sólo para él en Madrid, una bruta limusina con chofer, los trajes de Armani, varios rolex de oro de puta madre, tres black berry y todo lo demás que tiene que tener un viejo dandie de la globalización del tercer milenio. 

Un día, a García se le ocurrió la idea de irse a cazar osos al Africa. Se metió en la selva, y viendo que a falta de pan buenas son tortas, le metió plomo a discresión entre los ojos a un cachorro de oso pardo. 

Se quedó extasiado viendo desangrarse al osezno, pero de pronto se le apareció un oso pardo adulto de verdad, que se abalanzó sobre él, lo estrechó en un fuerte abrazo y le dijo: “Ese que matestes era de mi misma especie, y yo te voy a enseñar ecología” (sic), y ahí no más, lo sometió a una feroz sodomía. 

El pobre García quedó inconsciente y con el rosquete partido en cuarenta pedazos. Se despertó en la cama de un lujosísimo sanatorio de Madrid casi una semana más tarde. Desde entonces, contó las horas para reponerse de semejante vivencia traumática, salir del nosocomio cuanto antes y volver a la selva a cobrarse venganza, metiéndole plomo entre medio de los ojos a ese oso pardo mal parido. 

Exhultante, estaba contemplando el cadaver del animal, cuando de pronto se le apareció un oso gris, del doble de tamaño, que le gritó muy enojado: “Ese que matastes era mi misma especie, y yo te voy a enseñar ecología” (sic), y ahí no más, lo sodomizó mucho peor que la vez pasada. 

Lo rescataron unos exploradores, que lo entregaron a los médicos sin fronteras, que organizaron su traslado a la capital española, a donde volvió a permanecer internado más de un año y medio en cuatro patas, llegándole a salir espuma por la boca de las ganas de volver a la selva, a matar a ese oso gris hijo de mala madre. 

Y se metió a la jungla él sólo, dispuesto a todo, agudizando al máximo su instinto de cazador, cuando de pronto, lo sorprendió un descomunal oso blanco, ataviado con una camiseta azul, con el escudo de la AFA en el corazón, que le palmeó el hombro y le dijo: “¿Qué hacés García?. Quedate tranquilo que acá conocemos todos. Vistes que corren muchos rumores sobre tu presencia en la selva. Queremos que nos digas la verdad García: ¡Vos no venís a cazar, no?  

Por eso digo que zafaris eran los de antes. 

Y si me dijeran que estoy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es la alegoría de un hecho que es teóricamente posible, pero que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería catastrófico.

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