El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Jueves 19 de Abril de 2.012.
Es verdaderamente
espeluznante, verlos cómo están que trinan porque les sacamos del banquito, dejándolos
colgados del pincel.
Ellos saben que se les
viene la noche y no pueden tolerar que, encima, los malditos esclavos sudacas
cometan la insolencia, justo en este momento aciago, de negarse a aceptar sus
espejitos de colores, a cambio de que no paremos de entregarles el rosquete
gratis por los siglos de los siglos.
De esto es de lo vengo
hablando cada día en los artículos de El Cisne Negro, cuando me refiero a la
desesperación de Lucifer, que los lanza ciegos de ira contra nosotros, nada
más que porque hemos cometido el sacrilegio imperdonable de decirles basta.
No, no, nada, quiero
todo y todo es mío, má que tuyo, es mmíiiooo.
Esa es la clave psicótica grave (lease: loca) en la que piensan las clases
empresariales, políticas y militares de Europa, desde siempre, pero lo
asombroso e indignante es que se pasen por el centro del tuje a la revolución
francesa, y que salgan a rasgarse las vestiduras y a emanzarnos, como si
fuéramos la última cucaracha sublevada del planeta.
Y la francesa Christine
Lagard, qué lamentable esa mujer, no es ni siquiera capaz de reconocer que acá
no hubo ninguna nacionalización de YPF, por la sencilla razón de que no se puede expropiar lo que es propio,
porque YPF fue, es y será una empresa del estado, por más que sólo su conducción
haya sido concesionada, y ella debería saberlo más que nadie, porque no es la
gorda de la feria de acá a la vuelta.
Y la danesa Pía
Ahrenkilde, qué petera ignorante, venir a decir que el Tratado de Lisboa le da
el derecho a La Comisión Europea de proteger las inversiones de la UE en
terceros países, cuando debiera saber que Repsol Argentina SA ha dejado a YPF
con pérdidas por nueve mil millones de dólares (9 MMD´s), pero sólo después de
haberse llevado quince mil millones de dólares de ganancias netas y no reinvertidas
como estaba pactado (15 MMD´s).
La cara de cemento
tiene el gallego Antonio Brufau cuando dice, tan suelto de cuerpo, que los
gobiernos de Néstor y Cristina manifestaron su beneplácito explícito a la
rapiña y ahora los acusan de depredadores.
Vergueza debería darle
a la satánica Lady Catherine Ashton, venir a cancelar la reunión programada de
la Argentina con la UE, sabiendo que Gran Bretaña nos roba nuestro petróleo en
nuestras Malvinas, sin derecho legítimo alguno.
Y
el tarado de Felipe Calderón, qué maravilla de cipayo ese enano cornudo, venir
a apoyar a España porque Pemex es accionista privado al veinticinco por ciento
de República del Sol SA de Madrid, matriz del Grupo Repsol de España (25%),
controlante hasta anteayer del cincuenta y siete coma cuarenta y tres por
ciento del paquete accionario de Repsol Argentina SA de Buenos Aires (57,43%),
cuyas acciones perdieron en la vípera el veintiocho por ciento en Wall Street
(28%), cómo le duele.
No,
es inutil. No hay nada que hacerle ni vueltas que darle. Cada vez que nos
neguemos a seguir bajándonos la bombacha, estos reventados malparidos van a
reaccionar de la misma forma, y la violencia con la que pretenderán reafirmar
su prerrogativa a seguir exquilmándonos sin piedad será cada vez mayor.
Si
hasta hay lectores del ABC de Madrid que motorizan una convocatoria de los
reservistas del ejército español para organizar, nada más ni nada menos, que la
guerra de invasión de la Argentina. Si el editorial del Wall Street Journal
nos trata de ladrones estafadores (sic) y aconseja que nuestra expulsión
del G-20.
Nada.
Les importa un bledo la paz, la seguridad, la cooperación y el desarrollo. Les
importan un cuerno los derechos humanos, el estado de derecho y la democracia
constitucional.
Lo
único que quieren es el maldito petróleo (the fucking oil), y que se caguen
todos, o si no, les hacemos la guerra hasta reducirlos a cenizas, como lo han
hecho con los afganos, con los irakíes y con los libios, y ahora van por los
iraníes y por los sirios, y vaya uno a saber por quién más, por favor, qué raza
de víboras.
Compañeros,
hemos empezado a dejar de ser la ramera de Freddie Krugger. Ellos son el mal en
si mismo. Son el regreso de los brujos, y ellos saben muy bien de lo que les
estoy hablando, de memoria.
Ellos
son el enemigo, y ya nos enseñó Perón que con el enemigo ni justicia, porque
son del diablo, porque está enfermos de codicia y porque no van a parar,
porque esto recién empieza, claro está.
Se
han quitado la careta y ahora muestran su verdadero rostro, satánicamente
imperialista, peor que Hitler, que Dios lo tenga en su santa gloria, porque el
fuhrer, al lado de estos perros rabiosos, no era más que un nene de pecho, pobrecito.
Compañeros,
preparémonos para lo que viene, que será sangre, sudor y lágrimas, hasta que no
quede ni uno sólo de estos hdmp, que
no merecen el nombre de seres humanos, porque son hienas
luciferinas, que sólo se alimentan con el excremento del diablo,
que así llamaba Lorenz de Arabia al oro negro.
No
seamos ilusos pensando que todo se arreglará civilizadamente porque nos vamos a
equivocar fiero. Vienen por nosotros compañeros, y es la hora suprema, que nos
exige declarar públicamente de qué lado estamos en esta guerra económica y
diplomática que nos van a imponer, aunque no la querramos ni la hayamos
provocado.
No
nos odian, porque directamente creen que no existimos, y por eso, los vamos a
tener notificar al uso nosstro, despachándolos a todos, sin excepción, para
España, como hicimos en 1810, y acá estamos, vivos, sanos, salvos y casi ilesos.
Y
que se vayan a la pmqlp, porque es
como decía Don Alvaro de las Casas: "Andando el tiempo nos perdonaremos
todo. Todo, menos el haber sido corbardes" (sic).
Y
si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que no pregunto cuántos son,
sino que vayan pasando, porque Fernandez no rema más,
y entonces veremos, veremos y pronto lo sabremos.
[1] La libre expresión y la segura circulación de la
información contenida en el presente documento se halla jurídicamente
garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art.
19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14), la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código
Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
[2]
Para uno de Los Siete Grandes Sabios
de Grecia (Solón) El Cisne Negro es
la alegoría de un hecho que es teóricamente posible, pero que todos creen que
es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería catastrófico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario