miércoles, 21 de diciembre de 2011

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Año I – Primera Simulada – Editorial: 000000012

El Cisne Negro [1]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolíca
Sábado 3 de Septiembre de 2.011.


Elemental Watson
Por Rubén Vicente

República Argentina, Provincia de Buenos Aires, Partido de General San Martín, Ciudad de José León Suarez, Villa Corea. Ese es el punto de distribución de una nueva droga ácida inhalante, que se vende en ampollas de vidrio, llamada pope, también conocida como el gas de la risa.

Los detectives bonaerenses creen que su gran traficante y ex candidato duhaldista a intendente está preso (Miguel Angel Villalba (a) Mameluco) y que su mano derecha es la pareja de la tía de Candela Rodriguez.

Su madre (Carola Labrador) está sospechada haber sido la entregadora en el secuestro de la empresaria María Romagnoli. Ah, y el abogado del padre de Candela (Alfredo Omar Mauricio Laurario Rodriguez (a) El Buche de la Federal) es, nada más ni nada menos, que el terrorista Carlos Alberto Telleldín (a) El Enano, antiguo protegido de la fiscal Luisa Riva Aramayo, muy cercana a Carlos Saúl Memen, que ahora es aliado de Cristina Fernandez de Kirchner.

Terrorismo, narcotráfico, asesinatos, secuestros, piratería del asfalto, casas seguras, armas, vehiculos, celulares, llamativos silencios judiciales y encubrimientos políticos.

No falta nada para concluir que El Caso Candela es la demostración palpable de que Elisa Carrió tenía razón, cuando comentó la muerte de Yabrán (1998) diciendo que en cinco años seremos México y en diez terminaremos como Colombia (le pifió por poco, pero tiene razón la gorda loca).

Las marchas ciudadanas demandando justicia son la evidencia de la impotencia popular ante la corrupción sin límites que reina en nuestra nación. Acá se está yendo todo al carajo mal, pero mal, mal, mal.

¿Qué debemos hacer para terminar con la pesadilla que nos tiene en vilo a todos? Respuesta: Hecharle la culpa a la cartonera que descubrió los restos de Candela, y caso cerrado. Total

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.



[1] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es la alegoría de un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

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