martes, 9 de abril de 2013

550 Historia (Argentina)



Año II – Primera Edición – Editorial: 00000550 [1]

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Martes 9 de Abril de 2.013.




El Neonazismo Argentino II
Por Rubén Vicente


En el mes de enero de 1941, el jefe del estado (léase: el presidente) de El Tercer Imperio Alemán (léase: La Gran Alemania = Das III Reich = El Nuevo Israel Anti Judío = La Europa Cristiana = La Segunda Proto Unión Europea), Gn. Mcl. SS Ing. Adolf Hitler (a) Johannes Wolf (a) Hans Deutsche (a) El Fuhrer (52), tomó la decisión de ordenar el inicio de La Operación ´Barbarroja´, de invasión de La Unión Soviética, en el marco de La Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Hitler sabía perfectamente que, aunque el alto mando militar lo tenía todo muy bien planeado, y aunque el Japón ya le hubiera prometido declararle la guerra, nada más ni nada menos, que a Los EEUU, lo cierto era que, como enseñan la historia universal y la geopolítica, las cosas siempre se sabe cómo empiezan, pero nunca se saben cómo terminan, y por eso, aunque nada lo indicara, Alemania podía llegar a ser derrotada por la gran potencia rusa comunista de Europa Oriental.

Por eso, paralelamente, Hitler convocó a su despacho de la cancillería del reich al jefe del estado mayor general (JEMG) de la armada imperial (léase: das reich krieg marine), Gn. Alte. RKM Ing. Karl Doenitz (51) y, también, al director general del servicio de inteligencia militar alemán (léase: das awberh), Alte. RKM Ing. Wilhelm Cannaris (a) Ramón Reed Rosas (a) El Submarinista (a) El Chileno (54).

En absoluto secreto mortal (léase: la omertá = el que habla se muere), Hitler, Doenitz y Cannaris, evaluaron la macha de la primera fase de La Operación ´Tempestad´ (léase: Reinhart), de diseño y construcción de un cuartel general secreto en el exhilio, para el hipotético caso de derrota alemana en la segunda guerra mundial.

La obra ya estaba concluída, en La Finca Incalco, de La Estancia San Ramón, del departamento de Correntoso, del territorio nacional del Neuquén, integrante de La Argentina, gobernada por su presidente francmasón-radical, Dr. Dn. Roberto Marcelo Ortiz (a) El Ciego (55).

Siendo así, Hitler le ordenó al Alte. Doenitz que iniciara la segunda fase la operación, consistente en el diseño y en la construcción de un cuartel general secreto alternativo en el exhilio, en el lugar ya decidido, de La Finca Alta Vista, de La Estancia La Anita, del departamento de Guer Aike, del territorio nacional argentino de Santa Cruz, del empresario austro húngaro, naturalizado argentino, Dn. Mauricio Braun, que obviamente, sabía alemán, claro está.

Dos días más tarde, el fuhrer convocó a su despacho al director general del servicio de inteligencia, seguridad y operaciones paramilitares del partido nazi (léase: los escuadrones de protección = das schutz staffels), Mcl. SS Dr. Dn. Heinrich Himmler (a) Anteojito (41).

En ese contexto, Hitler y Himmler evaluaron la marcha de la primera fase de La Operación ´Ave Fenix´, de reconstitución del poder material y espiritual de El III Reich En El Exhilio (léase: El IV Reich), concluyendo que, efectivamente, los arqueólogos nazis estaban avanzando en una pista segura, relativa a la ubicación exacta, nada más ni nada menos, que de el caliz sagrado de la última cena (léase: el santo grial), situado en El Castillo de Montsegur, de las afueras de la villa sudoccidental francesa de Rennes Le Chateaux.

Bajo esa comprensión, en absoluto secreto mortal (léase: la omertá = el que habla se muere), el fuhrer ordenó que, ni bien fuera hallado, el santo grial fuera trasladado a El Castillo de Wewelsburg, en Alemania.

Pero también, Himmler recibió la orden iniciar la segunda fase de la operación, a través de la estructuración de una nueva sección de Las SS, que sería ultra secreta, destinada a la elaboración de los planes, necesarios para la futura organización administrativa de El IV Reich, que Hitler dio en llamar con el nombre de La Araña (léase: die spinne).

La idea de Hitler era que, si Las SS eran el estado dentro del estado, La Araña fueran las ss dentro de las ss. En otras palabras, La Araña sería la inteligencia nazi en el exhilio, cuando fuera instaurado El IV Reich. ¿Stá Klarren?

Paralelamente, el furher le encomendó a Himmler la tarea de estructurar la futura organización de los retirados de Las SS, pues la mayoría de sus miembros eran soldados que habían combatido en la gran guerra mundial (1914-1918) y, luego de veinticinco años de servicios al nazismo, había llegado la hora de reemplazarlos por las nuevas generaciones.

Por eso, Hitler decidió que la nueva sección del partido del gobierno alemán, recibiría el nombre de La Organización de los Antiguos Miembros de Los Escuadrones de Protección, cuya sigla en alemán es Odessa. ¡Ah, Odessa, si¡

Pero el fuhrer le aclaró a Himmler que su idea era que Odessa fuera organizada como si fuera La Araña, pero haciéndola visible por los servicios de inteligencia civiles y militares enemigos, de modo tal de hacerlos creer que Odessa tendría la misión que, en realidad, la tendría La Araña (léase: la desinformación = el velo y engaño = la venta de pescado podrido).

De esa manera, La Araña sería invisible, hasta para los servicios enemigos, mientras  Odessa sería muy borrosamente visible para ellos, a la vez que lo nítidamente visible seguiría siendo La Awberh, obvio.

Y al frente de La Araña, Himmler nombró al secretario privado de Hitler, es decir, el Mcl. SS Dr. Martín Bormann (a) El Oso (41), que es el ñato cuya foto ilustra este artículo.

En otras palabras, tres servicios secretos nazis (3), uno ultra secreto (La Araña), el otro secreto (Odessa) y el otro semi secreto, o si se prefiere, subrepticio (La Awberh).

Con el correr de los años (1941-1945), La Araña se haría cargo de la organización de La Ruta de los Monasterios (léase: La Ruta de las Ratas), por la que se fugarían de El III Reich, no sólo el santo grial, sino también, el oro, los profesionales, los científcos, los empresarios, los financistas, los jefes militares, los políticos nazis, los prelados católicos rabiosamente nazis, y hasta los grandes capos judíos colaboracionistas (léase: las ratas judías = der judden rats), considerados como imprenscindibles para El IV Reich, absolutamente todos emigrados a La Nueva España de Franco, a El Nuevo Chile de Ibañez y a La Nueva Argentina de Perón.

De ese modo, exactamente el lunes nueve de julio de 1945, en dependencias de El Hotel Catedral, de la villa rionegrina de San Carlos de Bariloche (Departamento de Bariloche), en absoluto secreto mortal (léase: la omertá = el que habla se muere), Adolf Hitler declaró la existencia material, la constitución formal, la soberanía interior y la independencia exterior de El Gran Reino de Teutonia, con capital fantasma en La Finca Inalco, que sería la metrópolis de El Cuarto Imperio Alemán (léase: La Alemana Derrotada en el Exhilio = Das IV Reich). ¿Cómo?

Paralelamente, Odessa le empezaba a hacer creer al mundo que el fuhrer estaba vivo, sano, salvo e ileso, guardado en Egipto, en Siria, en La Palestina Británica o en España. ¡Qué hijos de puta! ¡Los tenían dormidos a todos! ¡Todos buscándolos en El Mediterráneo! ¡Y resulta que estos hijos de puta metidos allá, en el culis mundis argentino! ja ja já.

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

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