lunes, 4 de febrero de 2013

488 Historia (Francia)




Año II – Primera Edición – Editorial: 00000488 [1]

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Lunes 4 de Febrero de 2.013.


 

El Diario de la Revolución VI
Por Rubén Vicente

Durante la sesión matutina de los estados generales (léase: el parlamento francés) del martes siete de abril de 1789, su primer presidente provisional, es decir, su alteza, el duque de Copet y, a la vez, primer ministro del gobierno imperial (el secretario de estado = el canciller imperial), Tte. Gral. RW ® Dr. Matias Jacques Necker (a) El Suizo (a) Tengo un Plan, de sesenta y cuatro años de edad (léase: El Duque de Copet), somete a consideración de todos los diputados la propuesta de su alteza, el duque de Tayllerand, conde de Villafranca, barón de Perigord y marqués de La Dordona y, a la vez, obispo de la diócesis de La Dordona, arzobispo de la arquidiócesis de Guayana y cardenal del ordinariato occidental de Aquitania de la iglesia católica apostólica romana de la nación francesa (léase: la hija mayor de la santa sede romana), Tte. Cnel. Gral. RW (R) Msr. Dr. Dn. Charles Maurice Delacroix (a) El Rengo, de cuarenta y ocho años de edad (léase: El Cardenal Tayllerand).

En entonces cuando levanta la mano su alteza, el duque de Mulon y, a la vez, alcalde de la capital imperial (La Comuna de París), Tte. Gral. RW ® Dr. Jean Silvain Bailly (a) El Astrónomo, de cincuenta y cuatro años de edad (ver la foto del artículo), diciendo que él, a título personal, declara su aceptación de la propuesta de El Cardenal Tayllerán intentando, evidentemente, influir sobre la decisión personal de los diputados de la aristocracia (el estado llano = el tercer estado = la mayoría calificada = la izquierda = la gauche), en el entendimiento de que no sería un mal arreglo avalar políticamente el empréstito forzoso que, si o si, se cobrará igual, por las buenas o por las malas, si con ello se logra que el monarca (Luis XVI) acepte quedar sujeto a una constitución nacional, claro está.

Entonces, listo, quedamos así, pero nada porque, justo antes de votar, levanta la mano, en representación de toda la aristocracia del interior de país, su alteza, el duque de Robespierre, Tte. Gral. RW ® Dr. Maximiliano François Carraud (a) Maxim, de treinta y un años de edad (léase: El Duque de Robespierre), quien le solicita a Necker el uso de la palabra, para referirse a un tema de suma importancia para todos los miembros del cuerpo (?).

Anoche no hubo agua corriente en El Palacio de las Tullerías y, por eso, Necker cree que El Duque de Robespierre quiere hacer el reclamo correspondiente que, obviamente, el gobierno no puede solucionar, porque es un tema de los plomeros, que ya están trabajando para solucionarlo, y nada más.

Bajo esa comprensión, Necker le informa a El Duque de Robespierre que hablará, pero sólo después de votar la propuesta de El Cardenal Tayllerand, que mira a El Duque de Robespierre, sencillamente, con cara de jodete.

Pero nada porque, levantando el tono de voz (léase: vociferando), El Duque de Robespeirre dice que la aristocracia del interior, sencillamente, no convalida el emprestito forzoso de su majestad, declarando su invalidez, es decir, su nulidad (?), pero además, exigiendo (?) la inmediata transformación de los estados generales en un nuevo parlamento francés permanente, que conforme la comisión de asuntos constitucionales y que, en su momento, sancione la ley fundamental (léase: la constitución nacional), exigiendo (?) su juramento  a su majestad (Luis XVI), olímpicamente, bajo apercibimiento de destitución (?), y nada más, claro está (anotación del taquígrafo: ovación).

Aro, aro, aro. A ver, a ver, a ver. Acá tenemos un tema. Por una parte, están los miembros de la alta nobleza y de el alto clero secular (la corte y la curia = el consejo de estado = el parlamento de la elite = la oligarquía vernácula = la minoría = la derecha = la droite), liderada por El Cardenal Tayllerand, mostrándose conciliadora (léase: moderada = de centro derecha = la centre droite), aún sin saber a ciencia cierta cuál será la actitud de su majestad (Luis XVI) que, en teoría, podría ser que esté de acuerdo, pero también, que no lo esté y, por tanto, él representaría algo así como la derecha propiamente dicha (la droite).

Por el otro, está la aristocracia parisina (el estado llano = el tercer estado = la izquierda = la gauche), liderada por El Duque de Mulon que, evidentemente, es más práctica y quiere contemporizar con la oferta generosa de El Cardenal Tayllerand, sencillamente, para evitar la guerra civil, posicionándose, en los hechos, como una suerte de centro izquierda (la centre gauche).

Finalmente, está la aristocracia del interior (el estado llano = el tercer estado = la izquierda = la gauche de l´ interieur), liderada por El Duque de Robespierre que, directamente, no concede nada y, como asi eso fuera poco, lo exige todo, y listo, pero sin necesidad de contar con la anuencia del monarca (léase: de prepo), evidenciando con ello una posición ciertamente idealista, principista, intransigente y, sobre todo, extrema (léase: extremista = izquierdista propiamente dicha = la gauche = le radicalisme = el radicalismo).

Consecuentemente, desde ahora mismo, en el seno de los estados generales, suceda lo que suceda, queda claro que hay cuatro facciones diferenciadas (4), a saber:

1) El monarca (Luis XVI) y quienes esten con él, operando como la derecha (la droite), que no quiere que nada cambie, es decir, posicionándose como el componente conservador (los conservadores);

2) La monoría de la derecha moderada de El Cardenal Tayllerand, es decir, de los que quieren que algo cambie, pero para que nada cambie en realidad, esto es, algo así como los liberales (la centre droite = les libéreaux) que, teóricamente, son el treinta y tres por ciento (33%);

3) La otra minoría de la izquierda parisina de El Duque de Mulon (33%), que quieren que todo cambie, aunque nada cambie en realidad, posicionándose como una suerte de izquierda moderada, esto es, como una centro izquierda reformista (le centre gauche réformiste = le reformismo = el progresismo = le progressisme), teóricametente, con otro treinta y tres por ciento (33%); y

4) La otra minoría de la aristocracia extremadamente izquierdista del interior de El Duque de Robespierre, es decir, la extrema izquierda radical (l´ extreme gauche = la gauche radical =  le radicalisme = el radicalismo) que, también en teoría, contaría con el treinta y tres por ciento (33%).

En síntesis, conservadores (Luis XVI = Cristina), liberales (Tayllerand = Anibal Fernandez), progresistas (Mulon = Macri) y radicales (Robespierre = D´ Elía), ja ja já.

En otras palabras, se partió la izquierda (léase: los progresistas versus los radicales). Dicho de otro modo, ganó la derecha (los conservadores y los liberales). [3]

Pero nada porque, directamente, no se vota la propuesta de El Cardenal Tayllerand y, como si eso fuera poco, interviniendo imprudentemente, creyendo que es algo así como un mago de la política (léase: un boludo insigne), Necker, sencillamente, levanta la sesión, y nada más, esto es, sin decir cuándo se reunirán los estados generales.

Fuera de programa, es decir, dándose cuenta de que ha cometido un error (léase: se mandó un moco), Necker levanta la voz, para rogar a todos que permanezcan en El Palacio de las Tullerías hasta nuevo aviso, pues él irá esta misma noche a El Palacio de Versalles a sondear la opinión de su majestad (Luis XVI) respecto de la propuesta de la derecha moderada (los liberales reformistas) de El Cardenal Tayllerand, que parece haber aceptado la izquierda moderada (los liberales progresistas) de El Duque de Mulon, con lo cual, dice Necker, tendríamos consenso suficiente (66%).

Entonces, estamos mal, pero vamos bien. ¿Verdad?

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.



[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

[3] Este es un momento oportuno para decir, primero, que puede haber una derecha, conservadora o liberal y, también, una izquierda, progresista o radical, que esté integra y exclusivamente conformada por miembros de la nobleza, alta o baja, pero nobleza al fin y, segundo que, bajo esa comprensión, no es verdad lo que aseguran ciertos historiadores como por ejemplo, el Prof. Félix Luna o bien,  el Prof. Mariano Grondona, que sostienen que, en su inicios, el liberalismo de la revolución francesa era una idelogía de izquierda (sic), pues está cristalinamente claro que, desde el mismo arranque de las cosas, el liberalismo, no sólo fue la derecha, moderada, pero derecha al fin sino que, además, como si eso fuera poco, representaba, a través de una sola persona (Tayllerand) a los tres estamentos decididamente liberales o, si se prefiere, reformistas: 1) El alto clero secular, a que él pertenecía; 2) La baja nobleza, a la que él también pertenecia; y 3) A la alta nobleza, a la que no pertenecía pero que, gracias a su manejo político,  termina liderando, a modo de caudillo informal de la misma (léase: el jefe = le chef = the boss = il capo = der fuhrer). Conste.

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