viernes, 26 de octubre de 2012

412 Historia (Argentina)


Año II – Primera Edición – Editorial: 00000412 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Jueves 25 de Octubre de 2.012.




La Izquierda Nacional XI.b
Por Rubén Vicente

Al comenzar el año 1952, el Dr. Oscar Alende (42), apoyó la fórmula presidencial radical (Balbín-Frondizi) y fue electo diputado nacional, en representación del pueblo de la provincia de Buenos Aires, integrando la bancada parlamentaria de la primera minoría opositora al peronismo.

En los primeros meses del año siguiente (1953), el Dr. Alende, se convirtió en el cerebro (sic) de los pactos espúreos, que darían origen a la formación de Los Comandos Civiles Radicales (CCR´s), que atentaron contra los obreros peronistas de la CGT, reunidos en La Plaza de Mayo, para apoyar a Perón, en la crisis alimentaria y energética que padecía La Argentina, y que causaron siete victimas fatales (7).

Esas muertes fueron reprimidas con el estado de sitio, y retaliadas por Los Comandos Civiles Peronistas (CCP´s), integrados por miembros de La Alianza Libertadora Nacionalista (ANA), liderada por el Agte. SIE C-3 Bach. Guillermo Patricio Kelly (a) El Irlandés (31), que organizaron La Quema del Jockey Club, de La Casa del Pueblo socialista, y de la sede del comité capital de la UCR. En otras palabras, para la gente, Alende seguía siendo sólo un ultra anti peronista, pero para las leyes de la república peronista, él era un agente del caos subversivo que, políticamente, era el numen secreto de la futura tercera guerra civil argentina (1955-1983). [3]

Al año siguiente (1954), el Dr. Alende formuló una durísima crítica contra el contrato petrolero de YPF con La California. Y desde principios de 1955, apoyó a la iglesia católica argentina, en su conflicto con el gobierno, por las cuestiones de la legalización de la prostitución y de la ley de divorcio vincular.

Y fue en ese contexto que, llegado septiembre, el Dr. Alende se posicionó como el comandante supremo (sic) de los comandos civiles radicales, que suministraron apoyo armado a El Bombardeo de la Plaza de Mayo. Ups.

Inmediatamente después, Alende celebró públicamente el golpe de estado de Lonardi y Rojas (léase: La Revolución Libertadora). Y en noviembre, representó a la UCR en las charlas informales convocadas por el nuevo gobierno militar, que darían origen a La Comisión Consultiva, con cuyo apoyo, el régimen de facto pretendía derogar por decreto La Constitución Peronista de 1949, reinstaurando La Constitución Nacional de 1853, pero aggiornada, conforme los principios económicos de la escuela austríaca de economía (léase: la economía social de mercado = el capitalismo renano = el capitalismo con rostro humano = el anarco capitalismo = el monetarismo), y políticos, de la doctrina social de la iglesia (léase: el nazismo eclesiástico = el bien común = la subsidiariedad del estado). [4]

Al año siguiente (1956), el Dr. Alende censuró El Levantamiento Peronista de los generales Tanco y Valle, guardando un llamativo silencio frente a Los Fusilamientos de José León Suarez. Sobre el final de ese año, sobrevino la fractura de la UCR, entonces liderada por el MIR de Frondizi, formándose La Unión Cívica Radical (UCRP) de Ricardo Balbín, y La Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) de Arturo Frondizi. En ese contexto, Alende apoyó a la UCRI de Frondizi. ¿Pero no era la oportunidad histórica del radicalismo? ¿Por qué se dividieron justo en ese momento?

En 1957, sin estar enterado de El Pacto Cooke-Frigerio (léase: El Pacto Perón-Frondizi), Alende fue electo convencional constituyente ucrista, cooperando en la anulación de la constitución  peronista de 1949, y en la puesta en vigencia de La Constitución Nacional de 1957.

Al año siguiente (1958), con el peronismo proscripto, pero con el movimiento obrero reorganizado en base a elecciones libres, las elecciones generales de La Argentina, basadas en la nueva constitución nacional anti peronista, le otorgaron la victoria, con el treinta y uno por ciento de los sufragios (31%), a la UCRI de Frondizi, que se consagró presidente de la nación, gracias a El Pacto Cooke-Frigerio (léase: El Pacto Perón-Frondizi). En ese contexto, el Dr. Oscar Alende (49), fue electo gobernador ucrista de la provincia de Buenos Aires.

Desde entonces, Alende se convirtió en el principal apoyo de la nueva política económica de el keynesianismo civil (léase: el desarrollismo), en su versión latinoamericanista (léase: el cepalismo = el anti imperialismo keynesiano = el prebischismo = la teoría del deterioro de los términos del intercambio), pero en su versión heterodoxa vernácula (léase: el frigerismo), que estaba a favor de las inversiones extranjeras, asociadas con el estado, para desarrollar la infraestructura, la industria pesada y, en el campo de la industria liviana de los bienes de capital (léase: la industria intermedia), la industria autonomtriz dependiente. [5]

Sin embargo, desde diciembre de ese primer año del gobierno de Frondizi, enterado por los diarios de la existencia de El Pacto Cooke-Frigerio (léase: El Pacto Perón Frondizi), Oscar Alende comenzó a criticarle al flamante presidente constitucional, su decisión personal de apartarse, en la práctica, de la doctrina oficial del desarrollismo argentino (léase: el frigerismo), en lo tocante a inversiones extranjeras originarias, procedentes y directas de los capitales y de la tecnología soviética en La Argentina, pero manteniéndola en lo vinculado con las inversiones extranjeras europeas y norteamericanas. Rigth? [6]

Al año siguiente (1959), el Dr. Alende empezó a oponerse a la decisión de Frondizi, de autorizar el funcionamiento de universidades privadas, pero apoyó al jefe del estado, que era de su mismo partido, en su decisión de promover la declaración del estado de sitio, frente a La Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre y a El Levantamiento de los Uturuncos, que fue la primera expresión del terrorismo rural de la historia argentina (léase: la guerrilla peronista).

A la velocidad de la luz, La Argentina, que diez años antes (1950), se había posicionado, brevemente, en el rango geopolítico de ser la tecera potencia mundial de La Guerra Fría (1946-1991), después de sólo cinco años (5), de haber estallado la tercera guerra civil argentina (1955-1983), comenzaba la sexta década del siglo veinte, transformándose en una próspera neo colonia estadounidense, de la mano de el desarrollismo argentino (léase: el frigerismo), pero en su versión light (léase: el frondizismo).

Ya en abril de ese año, Alende censuró la decisión del presidente Frondizi, de promover la entrada en vigencia de El Plan Conintes, que prohibió el ejercicio del derecho de huelga, y puso a los infractores, bajo la órbita de la jurisdicción militar. [7]

Desde entonces, las relaciones entre el gobernador Alende y el presidente Frondizi ingresaron en una fase de frialdad, y de gradual distanciamiento.

Y en los primeros días de marzo de 1962, las elecciones parlamentarias de La Argentina, le otorgarom la victoria en la provincia de Buenos Aires, liderada por el gobernador Alende, a El Partido de las Tres Banderas (léase: el peronismo sin perón), consagrándose como nuevo gobernador electo, el Cro. Dn. Andrés Framini (a) El Negro (48).

Fue entonces cuando el gobernador Alende, que no estaba dispuesto a dejar que el peronismo volviera a gobernar en La Argentina, se pocionó como la voz civil de los militares, que le exigieron al presidente Frondizi, nada más ni nada menos, que la lisa y llana anulación del comisio bonaerense (sic).

Frondizi no tuvo más remedio que acceder, porque sabía que en ello le iba el gobierno, y tal vez la vida. Por eso, lo mancó a Framini, pero a la vez, hizo dos cosas (2). La primera fue aclarar que no renunciaré, no me iré del país y no me suicidaré (sic). Y la segunda fue considerar que la amistad personal y la camadería política con Alende, sencillamente, habían concluído, pero de una vez y para siempre, porque estaba cristalinamente claro que Alende, en vez de ser un aliado estratégico, sencillamente, era un pelotazo en contra, y nada más, claro está.

A finales de mes, sobrevinó el cuarto golpe de estado de la historia argentina, instaurándose un gobierno militar de facto, con carácter provisional, liderado por el jefe del estado mayor general (JEMGE) del ejército argentino, Tte. Gral. EA Dn. Raúl Poggi (59). Sin embargo, el ministro de justicia, Dr. Julio Oyhanarte (38), maniobró muy hábilemente, para que el congreso de la nación, reunidas ambas cámaras en asamblea legislativa, aceptara la renuncia del vicepresidente de la república, Dr. Alejandro Gomez (54), nombrando al presidente ucrista-rionegrino de la cámara de diputados, Dr. José María Guido (a) El Borrachín (52), como nuevo presidente de la nación, hasta concluir el mandato de Frondizi. ¡Qué bolonqui, por favor!

Mientras el Gral. Poggi disponía el traslado de Frondizi a La Isla de Martín García, el jefe del estado mayor (JEM) de La Guarnición Militar de Campo de Mayo (GMCM), Gral. Brig. EA Dn. Juan Carlos Onganía (a) Bigote (48), que era el lider político del ala liberal del ejército (léase: los azules), comandaba una asonada militar contra el Gral. Poggi, apoyando al presidente Guido, que destituyó a Poggi y nombró a Onganía al frente del ejército argentino, ascendiéndolo al grado de teniente general, y posicionándolo como el salvador de la democracia constitucional tutelada de La Argentina.

Pero meses más tarde, sobrevino El Enfretamiento de Azules y Colorados. [8] Y en diciembre, el presidente Guido convocó elecciones generales para el año entrante, pero avisando que mantendría la proscripción del comunismo y del peronismo, y disponiendo que Frondizi fuera trasladado desde Martín García hasta El Mesidor.

En otras palabras, la tercera guerra civil argentina (1955-1983), había llegado a su primer punto culminante, porque la única fuerza política real  (léase: el partido militar) se había dividido contra si mismo (léase: azules vencedores versus colorados vencidos) fracturándose, nada más ni nada menos, que la reserva moral de la nación, y nada más, claro está.

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es la alegoría de un hecho que es teóricamente posible, pero que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería catastrófico. 
[3] SIE es la sigla del servicio de inteligencia del ejército argentino, y C-3 es el escalafón de los agentes secretos de casi todos los servicios de inteligencia del mundo entero (orbis). Conste.
 
[4] Después de La Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un grupo de economistas austríacos de La Universidad de Viena, liderados por el Dr. Ludwig Von Mises, pasaron a conformar La Escuela Austríaca de Economía, partidaria de la antítesis del hitlerismo económico del ex III Reich, pero también, contraria a la dependencia europea que al viejo continente le causaría el programa estadounidense de reconstrucción de la economía de la post guerra (léase: El Plan Mashall). Esos nuevos principios económicos se basaban en la economía clásica de Adam Smith y de David Ricardo, pero aggiornándolos y adecuándolos a la situación imperante a mediados del siglo veinte; fundamentalemente, a través del abandono del principio clásico de que el centro de la actividad económica es el trabajo, reemplazándolo por el nuevo principio económico de que el centro de dicha actividad es el consumo, transformando a cada consumidor en un ente económicamente soberano, que toma sus decisiones en forma absolutamente individual, y ya no más en función de lo que digan las empresas (léase: el capitalismo) o el estado (léase: el comunismo). Por eso, a la doctrina de a la escuela austríaca de economía, también se la conoce con el nombre de el anarco capitalismo, o bien, como la economía social de mercado. La versión tardía de la economía social de mercado en los EEUU, recibiría el nombre de el monetarismo, y su principal expositor sería el Dr. Milton Friedman (1912-2006), que fue el númen de Los Chicago Boys de la octava década del siglo veinte. El temprano introductor de los principios de la escuela austríaca de economía (léase: la economía social de mercado = el anarco capitalismo) en La Argentina, fue el ministro de economía de La Revolución Libertadora (1955-1958), es decir, el Cap. EA ® Ing. Dn. Alvaro Carlos Alsogaray (a) El Orejudo (1913-2005). Conste.
 
[5] Durante el gobierno de Perón (1945-1955), el estado había iniciado el desarrollo de la industria automotriz argentina, con capitales, técnología, herramientas, maquinarias, materiales, mano de obra, dirección técnica, elaboración de las autopartes, ensamble de las unidades, sometimiento de las mismas a pruebas de calidad, administración empresarial, distribución, comercialización y exportación, que eran ciento por ciento nacionales (100%). Los tres primeros productos (3), fueron el automovil de carreras argentino (léase: El Justicialista); el automovil de paseo urbano argentino (léase: El Graciela) y el automóvil de carga rural argentino (léase: El Rastrogero). El gobierno de La Revolución Libertadora (1955-1958) pulverizó la naciente industria automotriz argentina, que era comparable a la japonesa en esa época. Durante el gobierno de Frondizi (1958-1962), se intalaron en La Argentina las automotrices europeas y norteamericanas (Daimler Benz, Fiat, Renault, Ford, General Motors y Kaiser), que importaban las autopartes y ensablaban las unidades en el país, siendo las fábricas automotrices argentinas, meras armadoras de autos (léase: las maquiladoras), que no operaban con su propio capital, y no lo hacían con su propia tecnología; haciéndole perder a La Argentina, una carrera automotriz, para la cual, estaba en indiscutible ventaja comparativa, frente a naciones que hoy son grandes potencias mundiales en esa industria estratégica (ej.: Japón, Corea del Sur, China, Rusia, India, México o Brasil). Conste.
 
[6] Frigerio quería inversiones soviéticas, europeas y nortamericanas, pero los militares presionaron a Frondizi, para excluir a La Unión Soviética de Nikita Krushev del mercado automotriz dependiente de La Argentina frondicista. Ese designio castrense, reducía la ancestral dependencia de la economía argentina respecto de Gran Bretaña, y le restaba chances de infiltración al comunismo, pero a la vez, generaba una nueva dependencia argentina, fundamentalmente, respecto de los EEUU. Conste.
 
[7] Técnicamente, la huelga es un paro general, de alcance nacional, por tiempo indeterminado, con toma de fábricas y movilización en la calles, con propósito político destituyente (léase: la desestabilización institucional = la subversión ideológica = el terrorismo urbano), y finalidad revolucionaria (léase: la patria comunista). Conste.
 
[8] A finales de septiembre de 1962, la facción nacionalista del ejército (léase: los colorados), que era anti peronista y anti comunista, liderada por el ex jefe del estado mayor general (JEMG), Tte. Gral. EA ® Dn. Carlos Severo Toranzo Montero (61), toma por asalto las instalaciones militares situadas en la localidad bonaerense de San Antonio de Padua, respondiendo la aviación militar liberal (léase: los azules), que respondían al nuevo comandante en jefe (Onganía). En los días subsiguientes, se libraron escaramusas en la capital federal y, más precisamente, en El Parque Avellaneda, en El Parque Chacabuco y en La Plaza Constitución. Y se libró el único combate, que fue decisivo, en la plaza de armas de El Edificio Libertador, triunfando el bando de los azules de Onganía
 

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