lunes, 20 de mayo de 2013

583 Historia (Italia)


Año II – Primera Edición – Editorial: 00000583 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Lunes 20 de Mayo de 2.013.




La Locura al Poder X
Por Rubén Vicente 

Durante el año 1938, Europa estaba otra vez al borde del estallido de la segunda guerra mundial, supuestamente, entre los aliados (Gran Bretaña, Francia y los EEUU) versus las potencias totalitarias (Alemania, Italia y Japón), concluyendo los expertos que La Unión Soviética no quería involucrarse en el conflicto bélico planetario. 

En ese contexto, llamaban la atención de la opinión pública mundial los que se consideraban como los prolegómenos del enfrentamiento final, como eran La Guerra Civil China, La Guerra Civil de Palestina y La Guerra Civil Española. 

El pico de la preocupación internacional se produjo cuando sobrevino la anexión de Austria a El III Reich (léase: der anschluss) que, en realidad, no fue tal, puesto que se trató de un pedido de unión, que surgió como consecuencia de una decisión soberana del pueblo austríaco, expresada en un referendum, que fue convalidado tanto por la corte suprema en lo jurídico como por el parlamento en lo político. Right? 

Sin embargo, todos los temores globales amainaron signficativamente, cuando en junio se disputó El Campeonato Mundial de Futbol en Francia, que ganó Italia, convenciendo a todos de que la guerra era algo todavía lejano. 

Esas creencias se reforzaron aún más en septiembre, cuando se celebró La Conferencia de Munich, en cuyo contexto, Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia acordaron la pública convalidación del anschluss austríaco y, en absoluto secreto mortal (léase: la omertá = el que habla se muere), la unión de Checoslovaquia al III Reich; a cambio de lo cual, Alemania renunció a su pretensión de unir al tercer imperio con capital en Berlín, nada más ni nada menos, que a Polonia, cuyo gobierno nazi, había celebrado tratados de alianza (defensiva y ofensiva) con Gran Bretaña y con Francia, contra La Unión Soviética, que el gobierno de Varsovia pretendía se que se hiciera extensivo a Alemania. 

A su regreso a la capital británica (Londres), el primer ministro francmasón-conservador (Neville Chamberlain) declaró ante la prensa que hemos salvado las paz europea (sic). 

¡Gordo¡ ¡Disculpame, pero sos un boludo! ¡Nos hicistes venir a vivir a Suiza al recontra pedo! ¿No ves que Chamberlain dice que habrá paz mundial? ¡No te pienso volver a dar bola! ¡Sos y delirante! ¿Sabés? ¡Nos volvemos a Italia! ¡Marcos, te lo ruego, esperá amigo! 

Tres semanas más tarde, Mussolini puso en vigencia Las Leyes Raciales de Venecia, completamente similares a las alemanas de Neurenberg de mil novecientos treinta y cuatro. 

¿Qué? ¿También van a empezar con la discriminación racial en Italia? ¡Raquelita, nos quedamos en Suiza mi vida! ¿Sabés? ¡Le tengo que escribir una carta a El Gordo Rubén Vicente, pidiéndole disculpas! ¡Está claro que él la tuvo siempre clara, desde el principio! ¡Este Mussolini es un maldito hijo de puta trastornado! 

En enero de 1939, Mussolini declaró la disolución del parlamento italiano, instaurando un parlamento bicameral, conformado por la cámara de los fascios (léase: los diputados) y por la cámara de las corporaciones (léase: los senadores). 

Desde entonces, quedó consagrada la democracia total corporativista (léase: el totalitarismo fascista). En marzo, Alemania anexó Checoslovaquia. En abril, cesó el protectorado, y Albania fue anexada al imperio italiano. En mayo, Mussolini decidió la anexión de Kenia, de Tunez, de Malta y de Córcega al imperio italiano, poniéndose las relaciones al rojo vivo con Gran Bretaña y con Francia, que extendieron la protección a Polonia, en caso de ataque alemán.  

En junio, Mussolini declaró que el estallido de la segunda guerra mundial era inevitable (sic), pero aclaró que Italia recién estaría lista para entrar en combate en mil novicientos cuarenta y dos. En julio, Mussolini declaró que, si estallara la segunda guerra mundial antes de mil novecientos cuarenta y dos, Italia se declararía neutral. ¿Cómo? 

En julio, Hitler y Mussolini se volvieron a reunir en La Conferencia de Turín, acordando la ratificación germano italiana de El Pacto de Acero (léase: El Eje Roma-Berlín-Tokio). 

Y en agosto, el mundo entero (orbis) quedó desconcertado (léase: con el culo mirando al norte), cuando se conoció la novedad de la celebración de El Pacto Molotov-Ribbentrop. 

Oficialmente, era un acuerdo de no agresión mutua en caso de estallido de la segunda guerra mundial. Extraoficialmente, era un pacto de fijación de futuras áreas de influencia geopolíticas de La Unión Soviética sobre Polonia Oriental y de Alemania sobre Polonia Occidental (léase: la tercera repartición polaca virtual). 

Pero el pacto contenía una claúsula ultra secreta (léase: críptica) en cuya virtud La Unión Soviética pasaría a formar parte del tercer imperio alemán (léase: La Gran Alemania = Das III Reich = La Segunda Proto Unión Europea = El Nuevo Israel Anti Judío), pero no ya bajo el régimen político del socialismo real soviético, o del socialismo verdadero alemán, sino del socialismo nacional ruso-germano (léase: el socialismo integral del siglo veintiúno), que incluiría la unión de las iglesias cristianas europeas. Conste. 

En semejante contexto, exactamente a las cero horas del viernes primero de septiembre de 1939, el ejército alemán (léase: das wehrmatch) y la fuerza aérea alemana (léase: das luffwaffe), inciaron La Invasión a Polonia, que sería el primer acto de lo que, en sólo tres días, se convertiría en el estallido de La Segunda Guerra Mundial (1939-1945). ¡Faah¡ 

Bajo esa comprensión, el conflicto bélico global quedó planteado entre los aliados europeos (léase: Gran Bretaña y Francia) versus Alemania; mientras Japón, La Unión Soviética, los EEUU e Italia (Mussolini) declararon la neutralidad. 

Sobre el final del año, mientras La Unión Soviética protagonizaba La Guerra de Invierno, en cuya virtud, Moscú procedió a La Invasión de Polonia Oriental, mientras permitía que Finlandia mantuviera su independencia, bajo la protección de Alemania; Italia (Mussolini) declaró el abandono de su neutralidad y la adopción de una nueva posición geopolítica, de aliada no beligerante de Alemania (sic). [3] 

¡Gordo! ¡Te pido disculpas! ¡Vos la vistes antes que nadie! ¡Sos un genio! ¡Marquitos querido! ¡No te confundas mi viejo! ¡El genio que la vió clara desde mil novecientos veinte fue El Viejo Churchill, y nadie le dio bola, pero hasta ahora, que ya es demasiado tarde para lágrimas! ¿Sabés? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.

 

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] La neutralidad significa no participar del conflicto, guardando la equidistancia respecto de todos los beligerantes. En cambio, la posición de aliado no beligerante, significa la alianza económica y diplomática con uno de los beligerantes o con uno de los bandos en guerra, y la consecuente enemistad económica y diplomática relativa a los enemigos beligerantes del o de los estados aliados; pero mantiendo la inactividad militar.

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