sábado, 18 de mayo de 2013

581 Historia (Italia)


Año II – Primera Edición – Editorial: 00000581 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Sábado 18 de Mayo de 2.013.





La Locura al Poder VIII
Por Rubén Vicente 

Al comenzar el año 1929, Mussolini ordenó el traslado del gobierno italiano a la ciudad septentrional de Venecia, dejando el parlamento y la corte suprema en Roma. Mientras tanto, su primogénito, es decir, el Bach. Benito Albino Mussolini Dalser (18), comenzó a estudiar derecho, en la facultad de ciencias jurídicas de la Universidad de Cambridge. Paralamente, su primogénita, es decir, la adolecente católica italiana Edda Mussolini Guidi (13), comenzó el colegio secundario, bajo el régimen pupilo, en un establecimiento confesional, admistrado por las monjas de la orden de las clarisas, de la ciudad de Milán. 

Todo marchaba maravillosamente bien para Italia con el totalitarismo fascista, que ya estaba empezando a arraigarse en los corazones y en la mente de todos y todas, porque no existía más la corrupción, la inflación ni la inseguridad; porque las clases trabajadoras vivían bien; porque los empresarios amazaban fortunas; y porque la nación tenía territorios africanos y europeos, recursos natulares, alimentos y energía asegurados; y buenas relaciones con la primera potencia mundial, ya en evidente decadencia con La Gran Depresión (1929-1935). 

En semejante contexto casi idílico, a mediados de 1930 sobrevino el fallecimiento de su alteza, el duque de Prodappio, Tte. Gral. EI ® Dr. Dn. Agostino Guidi (80), sucediéndole en sus bienes patrimoniales y en su título de la baja nobleza (léase: la hidalguía) su primogénita, es decir, la Dra. Rachele Guidi Lombardi (40). Meses más tarde, La Duquesa de Prodappio abdicó a favor de su marido (Mussolini), que se convirtió en el primero de la nueva dinastía nobiliaria de Los Mussolini. Desde entonces, en la política italiana, Mussolini comenzó a ser referenciado como El Duque (léase: Il Duce = El Duche). Conste. 

Inmediatamente después, Mussolini fue reincorporado al ejército imperial, con el grado de mariscal de campo, operándose su tercer pase a retiro. 

En el mes de junio del año siguiente (1931), Gran Bretaña, Francia, Italia y Alemania firmaron El Pacto de Roma, en cuya virtud, las cuatro grandes potencias europeas se comprometieron a mantener la paz en el viejo continente (sic), bajo la impronta de la carta de La Sociedad de las Naciones (SN´s), liderada por Gran Bretaña. 

Es que ni Londres, ni París ni Roma, como ex aliados de la gran guerra mundial, se bancaban que La Alemania de Weimar hubiera salido airosa de la hiperinflación de mil novecientos veintitres, y que justo cuando el mundo entero (orbis) empezaba a padecer los efectos desvastadores de La Gran Depresión (1929-1935),  Berlín viniera a pretender, nada más ni nada menos, que articular una alianza con tres prósperos satélites británicos, como eran Hungría, Austria e Italia. Right? 

En 1933, mientras Adolf Hitler se hacía cargo de la cancillería alemana, en Italia, el Bach. Benito Albino Mussolini Dalser (22), se graduaba como licenciado en derecho, con diploma expedido por la Universidad de Cambridge. Tres meses más tarde, el Lic. Mussolini comenzó a estudiar derecho internacional, en la referida casa británica de altos estudios. 

Paralelamente, su alteza, el duque de Cortelazzo y conde de Bucari, Cap. Gral. EI ® Dr. Dn. Galeazzo Ciano (30), contrajo matrimonio católico apostólico romano con la Bach. Edda Mussolini Guidi (18). 

En 1934, Mussolini convocó nuevas elecciones parlamentarias, permitiendo la formación de nuevos partidos políticos, pero aclarando que serían disueltos los que no obtuvieran el uno por ciento de los votos (1%).  

Dichos comicios le otorgaron la victoria legítima al fascismo, esta  vez, con el noventa y tres por ciento de los votos (93%), resultando segundos los social cristianos, con el siete por ciento de los sufragios (7%). En diciembre, mil quinientos soldados del ejército de Abisinia (1500) atacaron a doscientos soldados (200) de La Somalía Italiana, estallando entonces La Guerra de Abisinia (1934-1936). 

La paz se mantenía en toda Europa, pero lo cierto era que estaban en curso La Guerra Civil China, La Guerra Civil de la Palestina Británica, y La Guerra de Abisinia. 

En el mes de abril de 1935, Gran Bretaña, Francia e Italia se volvieron a reunir, pero sin Alemania, en el contexto de La Conferencia de Stressa, donde los aliados de la gran guerra mundial, declararon públicamente la condena de las que calificaron como las violaciones (sic) de El Tratado de Versalles, por parte de El Tercer Imperio Alemán (léase: La Gran Alemania = Das III Reich = La Segunda Proto Unión Europea = La Europa Cristiana = El Nuevo Israel Anti Judío).  

Pero sólo dos meses más tarde (2), y más precisamente, el viernes catorce de junio, con el sol en la constelación de los gemelos (géminis) y con la luna en la casa del cerdo (léase: piscis), mientras la cristiandad celebraba la festividad de San Matías Apostol, en forma absolutamente sor-pre-si-va, la rueda de la historia, empezó a dejar de girar a favor de la paz, cuando Adolf Hitler llevó a cabo una visita oficial a Venecia, reuniéndose con Mussolini. Trataron La Cuestión Austríaca, pero los compromisos de Mussolini con Gran Bretaña, no le permitieron darle luz verde al fuhrer para la anexión de Austria al III Reich (léase: der anschluss). 

El veinticinco de julio, falló un golpe de estado, pero sobrevino el magnicidio de el canciller nazi pero pro británico de la república federal de Austria (Engelbert Dollfus) y, para evitar el anschluss hitlerista, Italia envió dos divisiones de infantería a la frontera, para garatizar la independencia austríaca. 

El veintiuno de agosto, Hitler desistió, buscando la reconciliación italo-alemana. Pero el seis de septiembre, en Bari, Mussolini adhirió abiertamente a la causa nazi, abandonando públicamente la alianza de Italia con Gran Bretaña y con Francia, proclamándose aliado de Hitler, y partidario de la anexión de Austria al III Reich. ¿Qué? ¡Ah bueno¡ ¡No, si es lo que yo digo! ¡Este tipo está loco! ¿Cómo? ¿No era que vos te habías hecho fascista? 

Inmediatamente después, concluyó La Guerra de Abisinia, cuando Francia (Pierre Laval) aceptó transferir a favor de Italia, tanto Eritrea como La Somalía Francesa, dejando a Abisinia sin salida al Mar Rojo, cambiando el nombre de la nación africana, por el nuevo de Etiopía. El dieciocho de noviembre, La Sociedad de las Naciones (SN´s), liderada por Gran Bretaña, hazo pública la condena a Italia por La Guerra de Abisinia, imponiéndole sanciones financieras y comerciales.  

¡Tá bien! ¡Si total son negros! ¿Qué hay? ¿De qué se quejan estos british? ¡Si ellos son los campeones del genocidio africano? ¿O lo van a negar? ¡Lo que pasa es que están calientes porque ya no somos las sirvientitas del Mediterráneo, que se bajan los culotes cuando a ellos de les canta! 

En otras palabras, el pavo inglés se había transformado en un cerdo alemán, y creyéndosela, de verdad, que él era Nerón, o algo por el estilo. ¡Si! 

Dicho de otro modo, muy a pesar de la humanidad, exhausta por la gran guerra mundial y por la gran depresión, las grandes potencias europeas anunciaban sin decirlo, que marchaban directamente hacia la segunda guerra mundial, y nada más, claro está. 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 

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