sábado, 16 de marzo de 2013

526 Geopolítica (Argentina)




Año II – Primera Edición – Editorial: 00000526 [1]

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Sábado 16 de Marzo de 2.013.



 


La República Pedorra
Por Rubén Vicente

Yo tengo la primaria, el secundario, la universidad, soy especialista en derecho criminal, enseñé derecho administrativo en la UBA (1989-1992) y fui director de la cátedra de delitos financieros en la escuela nacional de inteligencia (ENI), desde 1995 hasta 2000.

No me estoy haciendo una propaganda que no necesito ni quiero.  Sólo lo digo para que se sepa desde dónde digo lo que digo, y es que los doctores Ricardo Gil Lavedra y Jorge Sanz, el día que enseñaron derecho, se ve que faltaron a la facultad, o algo por el estilo.

En efecto, ambos coinciden en que el derecho fue inventado para proteger a los individuos de las arbitrariedades del estado (sic), y no al revés, es decir, no fue creado para proteger al estado de las arbitrariedades de los individuos.

Siendo así, yo digo que, es obvio que la primera vez que faltaron a la facultad fue cuando enseñaron derecho romano, que es la gran madre del borrego, cuyo axioma fundamental es que el derecho es lo bueno y lo equitativo, lo cual me deja pensando qué es lo bueno y lo equitativo, frente a ciertos individuos, como Osama Ben Laden, como Gigga Murano, como Barreda, como el marido que la caga a palos a la jermu porque le sebó un mate frío, o frente a mi, que vivo pasándome las luces rojas en la calle, nada más que porque llego tarde o porque estoy harto, de que las malditas obras públicas de Macri pretendan hacerme rehén de sus campañas políticas.

No doctores. No es como ustedes dicen. El derecho, es la deslegitimación de la venganza, porque el estado no es un Frankenstein, que haya que mantener bajo control sino que, justamente, es el instrumento que, primero que nada, fue creado para garantizar la integridad territorial, la cohesión poblacional y la autodeterminación del gobierno, y sólo después de la revolución francesa (léase: ayer nomás), el respeto por los derechos humanos, por el estado de derecho y por la democracia constitucional, o para decirlo en la clave de ustedes mismos, la república, que es la cosa de todos y todas, obvio.

No hay nada que hacerle ni vueltas que darle. Es la puta concepción robespieriana, de que el estado es algo distinto de la sociedad; de que el estado es lo mismo que el gobierno o que el sector público, y de que el gobierno es lo mismo que el partido gobernante.

Por eso, Gil Lavedra y Sanz creen que la función de la oposición es estar en contra del poder ejecutivo, pero siempre y sistemáticamente, como quedó más clarito que el agua de deshielo, cuando los escuché expedirse respecto a lo de El Acuerdo con Irán, donde afirmaron que la nación persa es un estado terrorista (sic), sin que existan pruebas de que efectivamente lo sea, cagándose en el principio de la inocencia de absolutamente todos, Vahedi incluído.

Y se re cagan en los principios de la igualdad soberana de los estados, de la no ingerencia de los estados en los asuntos internos de otros estados, y del deber de cooperación de los estados con los propósitos civilizados del manteimiento de la paz y de la seguridad internacionales.

La segunda vez que se ve que faltaron a la facultad, fue a las clases de derecho procesal criminal. Y tercera vez que se ve que faltaron a la facultad, fue a las clases de derecho internacional.

Y yo no me olvido que ustedes dos fueron partidarios de la ley del dos por uno, y de todo el anarquismo jurídico argentino (léase: el maldito garantismo), que liberó a los malandras de toda laya, para que hagan lo que quieran con nosotros, y así estamos, con su concepción psicótica de la democracia política y del orden jurídico.

Por favor doctores, si yo fuera ustedes, empezaría a leer historia universal, historia del derecho, derecho romano, derecho constitucional comparado, derecho constitucional argentino, derecho administrativo, derecho criminal, derecho procesal criminal y derecho internacional, nada que para empezar, a ver si así se dan cuenta de que ustedes dos, no son otra cosa que los adalides de la republica pedorra que supimos conseguir, que gente como ustedes, contribuye como pocos a que sigamos padeciéndola, pero sin solución de continuidad.

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.

 

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

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