jueves, 31 de octubre de 2013

712 Geopolítica (Mundial)

Año III – Primera Edición – Editorial: 00000712 [1]

 
El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Jueves 31 de Octubre de 2.013.




Minga Que No Pasó Nada
Por Rubén Vicente 

Ocurre un hecho, y queremos dejar constancia, por ejemplo, tomando nuestra cámara de tres patas, levantando el fulminante y tomando una foto, o agarrando el micrófono de nuestro grabador a cinta, y contándolo en palabras.
La imagen impresa en el papel de la foto, o la cinta de acetato, reciben el nombre genérico de los documentos, porque los mismos son la constancia del hecho fotografiado o grabado. ¿Esta?
Entonces, digamos para empezar que documentar es la acción de dejar constancia, de un hecho cualquiera de la manera que sea. Right? 

Y bajo esa comprensión, podemos proseguir, diciendo que la documentación es la primera forma de tener conocimiento del hecho de que se ha tomado constancia. ¿A dondé querés ir gordo con eso? 

A que los documentos pueden ser catalogados, por ejemplo, ordenándolos por fecha, por orden alfabético, o del modo que sea, formándose algo que técnicamente se llama con el nombre de el registro. Así, podemos conformar un registro con los documentos ordenados por su fecha de elaboración, como ocurre por ejemplo, con el talonario de las facturas, o con la libreta de los cheques. 

Y suponete que vos tuvieras registros de esto y de aquello, y de lo de más allá, y que dos años años más tarde (2), tuvieras unos veinte registros (20). En algún lado los tenés que guardar, por ejemplo, en una estantería o en una cajonera, haciendo que la misma funcione como el archivo. 

Finalmente, suponete que tu jefe te pregunte un dato del año 2005, que vos no tenés ni la menor idea de lo que te está hablando, porque empezastes a trabajar en esa empresa hace la semana pasada. ¿Vos qué hacés? 

Bueno, algo que podés hacer es consultar en el archivo, los registros existentes, y a partir de ellos, empezar a buscar entre los documentos, cuál de todos ellos puede ser que contenga ese dato que vos necesitás saber, y cuando lo encontrás, se lo tenés que hacer saber a tu jefe, es decir, tenés que hacer la transmisión del dato qué te pidio que vos le buscaras. ¿Verdad? 

Conclusión. Hay cuatro actividades que tenés que tener en la cabeza (4), que son la de la documentación, la de la registración, la de el archivo, y la de la transmición, obviamente, de los datos, porque los datos son los hechos que son relevantes para alguien, y el conjunto universal de absolutamente todos los datos recibe un nombre, que es el de la información. 

¿Gordo, Ema te metió kerosene en el café con leche, o te huntó las tostadas con ají puta parió?  

Ni lo uno ni lo otro. Lo que estoy tratando de explicarte son las ideas ultra básicas, en las que está basada la disciplina dogmática de la contabilidad, que es la que te da la información que vos necesitás para evaluar la marcha de la economía, personal, empresarial, gubernamental o internacional. 

¡Vicente! ¡Soy perito mercantil¡ ¿Vos te das cuenta de la hora que es? Si tenés alguna otra pavada más que decir, te pediría que la digas rápido, porque me tengo que ir a laburaro. ¿Sabés? 

No te vayas que es cortito. El problema es que hay empresarios que no quieren pagar los impuestos, y casi te diría que obligan a sus contadores a dibujar los números, generando dos contabilidades (2), una para la empresa, y la otra para los inspectores de las agencias gubernamentales recaudadoras de los impuestos, como Arba, o como La Afip.  

Y la verdad, es que la contabilidad real es la que informa verdaderamente como está la empresa, y sobre todo, cuánta guita mueve, que como te darás cuenta, es plata blanca, pero no declarada, que es lo mismo que decir que es plata negra. ¿Verdad? 

Por eso, cuando a los contadores pedorros, que están acostumbrados a la doble contabilidad, les hacés referencia en los congresos de la profesión, al concepto de la contabilidad invisible, se te quedan mirando con cara de santos de estampita. 

Y si les llegás a decir que la contabilidad invisible es la base del fenómeno global de la banca en las sombras (léase: the shadow banking), directamente, se levantan y se van, porque se dan cuenta de que, al fin y al cabo, lo de ellos les sirve para llevarle las cuentas al almacenero de la la esquina, o para hacerle la contabilidad a al autoservicio chino a acá a la vuelta, o algo por el estilo, y nada más. 

¡Ah, ya entiendo¡ ¡Y vos querés hablarme del shadow banking! ¿Y por qué no empezastes por decirme te voy a hablar de la banca en las sombras? ¡Y no que das tanta vuelta para decirme lo que tenés que decirme! A ver, explicá de una vez. 

Te explico rapidito. Siempre hubo shadow banking, pero desde El Efecto Y2K del año 2000 para adelante, el problema se ha vuelto oficialmente in-go-ver-na-ble (sic), hasta para las autoridades del control monetario y fiscal de los EEUU, así que imaginate, que de ahí para abajo, estamos todos en el horno mal, y cuánto más débil sea el país, más adentro del horno está, obvio. 

Pregunto. ¿Vos te acordás que yo hace un tiempo te hable de decenas de millones de operaciones financieras por segundo? Bueno, el shadow banking es un ejemplo de eso, en el ámbito de los fondos de inversión de alto riesgo (the hedge funds), donde invierten sus ganancias los bancos de inversión, en los bancos corporativos y en los bancos de desarrollo, que son los grandes emisores de toda clase de papelitos de colores, que no tienen respaldo en absolutamente nada, y que por ende, son los famosos y populares activos tóxicos, de que tanto escuchás hablar desde hace no más de seis años (6), que fue cuando estalló la crisis mundial (el efecto jazz = la gran recesión = la segunda gran depresión = 2008-2014). ¿Te acordás? [3] 

Y por eso, respecto de El Efecto Y2K, yo digo que minga que no pasó nada. ¿Verdad? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, repondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es la alegoría de un hechoque es teóricamente posible, pero que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] Mirá El Cisne Negro (Editorial 625).

No hay comentarios:

Publicar un comentario