domingo, 15 de septiembre de 2013

687 Geopolítica (Argentina)

Año III – Primera Edición – Editorial: 00000687 [1]

 
El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Domingo 15 de Septiembre de 2.013.


 

Los Chivos Expiratorios
Por Rubén Vicente 

Lo primero que hizo el planificador de la operación de seguridad nacional que terminó con la vida de John Fitgerald Kennedy, fue armar un chivo expiatorio, y despúes, todo lo demás. 

Mandó que estudien y seleccionen perfiles, hasta que centró su atención en la persona de Lee Harvey Olwald. Era un pibe nacido y crecido en una familia de clase obrera, huérfano de padre y madre, y sin hermanos. Un tipo sólo, que además, sirvió temporariamente en la armada. Un ex soldado, que de joven adhirió públicamente al comunismo, pero que curiosamente, fue reclutado por La CIA. 

Se le suministró información supuestamente crítica, que en realidad no era otra cosa que pura carne podrida, y se lo envió al México DF, para presentarse ante la oficina del KGB en la embajada soviética en la capital azteca. Y se alegraron cuando Oswald les informó que había cumplido con éxito su primera misión de lograr ser reclutado como informante. 

Y más se alegraron cuando vieron que superó los chequeos de contrainteligencia comunista, a punto tal que le ofrecieron viajar a la URSS, afiliarse al PCUS, y casarse con una chica rusa que, obviamente, era una agente del servicio, porque no sé si sabés, pero los sovíeticos infiltraban a sus agentes de inteligencia en el extranjero en pareja, creyendo que así se garantizaban la lealtad al país de los soviets, porque las eventuales deslealtades de uno, serían inmediatamente informadas al cuartel general por el otro. Right? [3]  

Una vez ganada la confianza de los soviéticos, Oswald recibió la orden de La CIA de regresar a los EEUU, y de cumplir con el requerimento ruso de militar en la causa comunista como activista solitario, pero a la vez, que comenzara a reunirse con ultra anti comunistas cubanos del exhilio, que querían ver a JFK muerto.
 
Y la agencia le consiguió una changa, como encargado en el depósito de libros de la calle Elms, de la ciudad texana de Dallas, como para que figure ante la gente como un modesto empleado de comercio. 

¿Qué sabía la gente de todo esto? La respuesta mediática era cero, salvo una cinta no sonora, que tomó el camarógrafo de un canal de la televisión local, que jamás llegó al telediario, pero que lo mostraba a Oswald repartiendo plafletos comunistas en la calle, y nada más, o sea cero. Right? 

De esa manera, La CIA tenía el chivo expiratorio, y repito, todo lo demás, pero todo lo demás, se organizó después, pero antes de reventar a Kennedy, obvio. 

Dicho lo expuesto en los párrafos precedentes, me pregunto: ¿quiénes son en relidad Jorge Mangieri y Diana Saettone? ¿El portero de Ravinani, la mujer del portero, y nada más?  

¿O ambos los chivos expiratorios, armados hace años por algún servicio de inteligencia, en el marco de una operación cuyo objetivo era castigar al bisnieto del presidente Arturo Rawson, por su más que activísima militancia en materia de derechos humanos, que pisaba cayos militares y policiales que daba calambre, exactamente igual que JFK? 

Digo esto por dos razones (2). La primera es que no sé si sabés, pero la cadena era Kennedy, Peter Loford, Frank Sinatra, Sam Giancana, Carlos Marcelus, Marilin Monroe y Jack Ruby. [4]

Y la segunda es que, extrañamente, siendo un supuesto don nadie, Mangieri está alogado en un pabellón que dicen que es para presos vip, y que yo digo que es como la unidad treinta y uno de la vieja carcel del barrio porteño de Caseros, en la que eran alojados internos que eran militares, policías o agentes de los servicios, tanto argentinos como extranjeros. [5] 

Y si estoy en un error, preguntate quién es Pedraza, que aunque figure siendo un sindicalista corrupto y asesino, todo  periodismo de izquierda lo sindica como un agente secreto del servicio de inteligencia naval (léase: El SIN), o acordate del supuesto empresario mexicano, que era un jefe narco ré top, que vivía como un marajá en el barrio porteño de Puerto Madero, que yo me juego una ficha a que es un agente encubierto de la DEA, o algo por el estilo. 

Digo. ¿Qué corno está haciendo el encargado Mangieri con los presos bancados por el SIN, por la DEA, o por el servicio de inteligencia que sea? ¿Será por eso que lo llevaron a declarar con el chaleco y el gorrito de La Federal? 

Y pregunto una sola cosa más y termino. ¿Quién será el Jack Ruby de esta película? 

Y por eso te hablo de los chivos expiatorios. ¿Sabés? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] Véase en tal sentido El Cisne Negro (Editorial 131), del mes de enero de 2012.
 
[4] Peter Loford (1923-1984), era un actor britanico que, además, era el cuñado del presidente Kennedy. Era muy amigo de Frank Sinatra, que concurría asíduamente a los cabarutes del jefe de la cossa nostra estadounidense (Sam Gianaca), cuyo subalterno en el estado de Texas (Carlos Marcelus) figuraba como administrador de un club nocturno en Dallas, donde se prostituía la jovencita Marilin Monroe, cuyo fiolo era Jack Ruby, que estaba preso en una cárcel federal, con diagnóstico de cáncer terminal, pero que misteriosamente, terminó apareciendo en el departamento central de la policía texana, acribillando a Oswald.
 
 
[5] Por Dios, por Nuestro Señor Jesucristo, por La Santísima Virgen María y por la memoria de mis padres, juro que por razones profesionales, hace como quince años, tuve que hacerle la gauchada a un colega, de visitar en El Pabellón 31 de La Cárcel de Caseros, a El Viudo Negro, imputado por veinticinco violaciones (25). Un pintón bárbaro. Alto, delgado, blanco, de porte atlético, cabellos y ojos castaños, y de bigotitos tipo el zorro (léase: un galán de cine). Tomamos mate y charlamos toda la tarde, de tres a seis, con autorización penitenciaria de sobrepasar el límite del horario de visita. Cuando le pregunté por qué un imputado por violación estaba alojado en un pabellón vip, para militares, policías y agentes de los servicios, me dejó con la boca abierta. Me dijo que él era un agente secreto de la dirección general de seguridad exterior (DGSE), que es el servicio de inteligencia de estado exterior del gobierno de la quinta república de Francia. Agregó que cumplió las órdenes de aceptar su reclutamiento como miembro de La Legión Extranjera Francesa, que lo entrenó como guerrillero, y que lo llevó a pelear en la ex colonia franco africana de Djibuti. Al regresar a París, luego de siete años de experiencia de combate (7), le ordenaron instalarse en Buenos Aires, y armar un boliche comercial pedorro, para negociar con la gente de la estación local de La CIA, la entrega a Francia de cinco planchetas metálicas, aptas para la impresión de dólares estadounisenses auténticos, pero fuera de circulación (5), con los que La DGSE pensaba inundar la plaza cambiaria Corea del Norte. Y concluyó explicándome que él estaba imputado por las violaciones, porque La Federal lo quería extorsionar, para que dijera a dónde tenía acobachadas las planchetas, para hacerse su propio negocio ilegal, y nada más, claro está. Y se ve que El Viudo Negro no le debe haber dado nada a La Federal, porque meses más tarde fue condenado a veinte años de prisión (20), para que aprenda no hacerse el pelotudo con los de uniforme azul. ¿Verdad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario