miércoles, 11 de septiembre de 2013

684 Historia (Argentina)

Año III – Primera Edición – Editorial: 00000684 [1]

 
El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Martes 10 de Septiembre de 2.013.





La Guerra Por La Supervivencia XXXI
Por Rubén Vicente 

Exactamente el sábado, diez de diciembre del año 2011, su excelencia, la presidente masónica-justicialista de la nación, Agte. O C-3 Dra. Dña. Cristina Freude Wilhelm (a) Cristina Wilhelm (a) Cristina Elisabeth Fernandez Wilhelm (a) Cristina Fernandez de Kirchner (a) Cristina Kirchner (a) Chlore Wass (a) Cristina (a) Cris (a) La Reina (a) La Viuda (a) La Yegua (58), prestó juramento para el segundo mandato al frente de los destinos de la narco república pedorra que supimos conseguir, correspondiente al cuatrienio 2011-2015. [3] 

Posteriormente, asumía su segundo mandato, su excelencia, el señor senador nacional francmasón-kircherista por pura conveniencia táctica de la provincia de La Rioja, Agte. CIA C-3 Dr. Dn. Carlos Saúl Menem Akil (a) Carlos Menem (a) Carlos Saul I (a) Carlitos (a) El Cálo (a) Facundo Quiroga (a) El Turco (a) El Riojano (a) El Patilludo (a) El Inombrable (a) Mendez (a) El Yécacho (a) El Mesías (a) La Salamandra (81), para el sexenio 2011-2017.

Bajo esa compresión, lo razonablemente esperable era que, por el simple paso del tiempo, que no perdona, La Yegua se fuera a su casa (2015), o que El Turco se muriera, incluso antes de 2017. 

Pero lo que Cris no estaría dispuesta a tolerar, ni mamada, era que Carlitos se quedara en el congreso cuando a ella le tocara levantar los petates de La Residencia Presidencial de Olivos y de La Casa Rosada, porque sería como que ganó él, y no te estoy hablando de Néstor, claro está. 

Cristina Kirchner estaba más que convencida de que, en los dos años que transcurrían entre 2015 y 2017, Carlos Menem sería muy capaz de maniobrar exitósamente, pero para mandarla al calabozo de por vida, o algo por el estilo. 

No era cierto, porque Menem sólo quería disfrutar la paz de sus últimos años, que según él, serían muchos, porque ió soy longevo (sic) ja ja já.

Se había reconciliado con Zulemita (41), que jamás lo dejaría de adorar, aunque la hubiera preferido a La Chechu; y se estaba empezando a entender con Carlos Nahir (34), que dirán lo que dirán, pero era un pibe bárbaro. Y a Máximo (7), que lo críe La Chechu. 

Y el resto de la vida sería para Carlos Menem escribir sus memorias, y deleitarse con sus familiares; con sus viejos amigos de las carreras de autos, y con sus compañeros gerontes del peronismo de mercado, más la presencia en el parlamento, que nunca dejaría de resultarle divertido, porque le quedaba claro que ahí nadie arreglaba nada, obvio. 

Pero Cristina es mina, y vos sabés lo jodidas que son las minas cuando odian a alguien, que son capaces de hacer lo que sea con tan de amargarle la vida. Y para amargarle la vida, nada mejor que ordenarle a La Side que planificara y ejecutara una operación de seguridad nacional, destinada a limar a Carlos Menem, pero hasta que tomara la decisión de suicidarse o de morir preso, que es lo mismo. ¿Verdad? 

El resultado fue que durante el año 2012, El Perro Verbisky (70) empezó a batir el parche con la resurrección del culebrón de la histórica relación incestuosa de Memen con Zulemita, maldito audio pedorro incluído: “ … Por mi papá te lo pido. No podés pasar por encima de mí. Diez años de mi vida te dí. Si hasta no pude tener un hijo por tu culpa” (sic).

Y mientras tanto, la justicia federal argentina hizo magia, encontrando la forma de reabrir El Caso Armas, y de volver a imputar y a procesar a Carlos Menem, que bajo esa comprensión, se dio cuenta de que su maldito carma es la guerra por la supervivencia, de él mismo y de la patria, que para él, que es un político de raza, son exactamente lo mismo, porque la una sin el otro, no tendrían sentido, y nada más, claro está. [4] 

Y Cristina es una aplanadora, porque comenzó a liderar la campaña electoral de 2013, anunciando a voz en cuello la condena a siete años de prisión de Carlos Menem por El Caso Armas (7), pero callando que del resultado del comicio en ciernes dependería en definitiva, el desafuero parlamentario y el encierro penitenciario del condenado. 

Al día de la fecha, la guerra por la supervivencia no está concluída, ni mucho menos, y ella nos puede tener preparadas insólitas sorpresas, en ambos sentidos, pero lo que desde ya queda claro, es que no pasará sin pena ni gloria, para ambos, según corresponda, y nada más, claro está. 

Y si, porque las paso la perdió Cristina, pero el pueblo argentino es tan raro que no sabés, porque en octubre, le puede agarrrar la chiripiorca, y votar la reforma constitucional y la relección de Cristina, porque todo debe cambiar, pero para que nada cambie en realidad. ¿Verdad? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] O es la letra que designa a Odessa. C-3 es el escafón de revista de los agentes secretos de casi todos los servicios de inteligencia del mundo entero (orbis). Y la yegua es como la llaman los libretistas de los programas cómicos de la televisión cordobesa. Conste.
 
[4] En 1986, Memen había sidoi indemnizado por el estado nacional argentino, por haber sido ilegítimamente detenido por la dictadura (1976-1981), percibiendo setecientos mil dólares (700 md). Adquirió dos aviones ultralivianos, una camioneta tipo traffic y un Fiat 147. El resto lo depositó en una cuenta cifrada abierta en un banco suizo, a nombre de Zulemita. Desde que dejó el poder, no le volvió a informar al fisco respecto de esa cuenta. Por eso, en 2000, la fiscalía delarruista lo procesó por los crímenes de incumplimiento de los deberes del funcionario público, de falsedad ideológica de documento público, de omisión maliciosa de declaración jurada, obviamente, en concurso real, con una escala represiva de hasta seis años de prisión. Además del jucio por El Caso Armas, la fiscalí cristinista le metió pata a fondo con La Causa Río Tercero.
 

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