viernes, 6 de septiembre de 2013

680 Historia (Argentina)

Año III – Primera Edición – Editorial: 00000680 [1]

 
El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Viernes 7 de Septiembre de 2.013.





La Guerra Por La Supervivencia XXVII
Por Rubén Vicente 

El viernes diez de diciembre de mil 1999, su excelencia, el señor dos veces presidente francmasón-peronista de mercado de la nación, Agte. CIA C-3 Dr. Dn. Carlos Saúl Menem Akil (a) Carlos Menem (a) Calvin Morton a) Carlitos (a) El Cálo (a) Carlos Saúl I (a) Facundo Quiroga (a) El Turco (a) El Riojano (a) El Patilludo (a) La Yeta (a) El Innombrable (a) Mendez (a) El Mesías (a) La Salamandra (69), le entregó al batón de mando y la banda presidencial a su excelencia, el señor jefe de gobierno francmasón-radical balbinista de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Dr. Dn. Fernando De La Rúa Bruno (a) Chupete (61). 

De esa manera concluyó la segunda presidencia de la narco república recuperada que supimos conseguir (léase: La Argentina Menemista), que sin ningún lugar a dudas, era una país de el primer mundo sin cuento.

Para Carlos Menem se empezaron a apagar las luces refulgentes del escenario de el glamour del poder, abandonando La Casa Rosada, pero también, La Residencia Presidencial de Olivos, yéndose a su mansión riojana de la villa natal de Anillaco (léase: La Rosadita = La Yosadita), con el plan de descanzar, y de tener una luna de miel como Dios manda, con la hija extramatrimonial de su ex mujer (Zulema Yoma - 56), es decir, con la Bach. Zulema Menem Yoma (a) La Ex Primera Dama Sustituta (29), en el abominable connubio incestuoso, pero aceptado y tolerado por todos los que supieran la verdad. Total… 

Fue entonces cuando la natural avanzada edad le tornó exigible el uso del viagra, porque darle a Zulemita como ella se merecía, con la depresión post glamour del poder, sería poco menos que milagroso. ¿Verdad? 

Ya no estaban las amantes paralelas (Amalita, Ernestina y María Julia), ni tampoco las yeguas de hacía diez años atrás (La Salomón, La Romero, La Yuyito y La Bebota), y eso le hacía perder aún más la viridad, que todo hombre viejo mantiene si tiene muchas hembras relativamente jóvenes, obvio. 

Y empezó a organizar asados riojanos, pero la verdad, era que la yosadita quedaba muy lejos de Buenos Aires, y los supuestos amigos del poder lo empezaron a dejar gradualmente sólo. 

Estaba como en una nube, sumergido en sus recuerdos, sin percatarse que el presidente De La Rúa le había dado la orden a La Side de colectar, valorizar, clasificar, analizar, ponderar y difundirle información crítica, vinculada con los chanchusyos menemistas (sic), y con los negociados menemistas (sic), entregándole el dossier de los primeros a Menem, y el dossier a los segundos a la justicial federal, que más rápido que volando dispuso su detención, su indagatoria y su procesamento, por delitos vinculados con la corrupción. 

Y si, porque tampoco era cuestión de no actuar bajo el lema que hizo grande al radicalismo, que es la limpieza de los procederes (léase: la ética en el ejercicio de la función pública). ¿Verdad? 

Nada, no podía hacer absolutamente nada, si no quería quedar en la historia como el padre degenerado que se cogía a la enferma de complejo de electra tardío. En sus genes árabes preislámicos (léase: ismaelitas), el incesto era sagrado, pero en la narco república recuperada que supimos conseguir, era sacrilegio, y más precisamente, el culto al diablo (léase: el satanismo), absolutamente invalidante para seguir en la política. 

Por eso, Menem habló con Zulemita, explicándole que el incesto debía concluir, pero de una vez y para siempre, proponiéndole terminar las cosas civilizadamente, y que cada uno se quedara con su vida, bajo la suerte que le tocara, que a ella, parecía que le auguraba nada más que bienestar material y tranquilidad espiritual, en los brazos de algún hombre joven y digno que Dios le mandara, para hacerla olvidar de lo inolvidable, que era su ingobernable y desenfrenado complejo de electra tardío. Right? 

Durante los cinco meses que permaneció privado de la libertad ambulatoria (5), primero unas pocas horas en la guarnicion militar de Campo de Mayo, y luego, bajo arresto domiciliario en la casa de su amigo del poder (léase: El Gordo Gotanián), llegó a comprender a fondo que, la única forma de que le perdonaran el éxito de haber sido el hombre que puso a La Argentina en el primer mundo, era hacer lo que en ese momento no tenía ningunas ganas de hacer, que era poner una torta de guita para que algún juez federal pedorro lo pusiera en libertad, para luego poner otra torta de guita y ganar así el indulto, para luego poner otra torta de guita, para comprarse algún cargo electivo, que le dieran los fueros de la impunidad. 

No quería. Carlos Memen no quería. Estaba demasiado canzado para poner tanta guita para estar en paz otra vez, y la verdad, es que por primera vez en su vida, se empezó a sentir viejo para tanta ingratitud de todos. 

Y encima, le embargaron los inmuebles y le congelaron los fondos bancarios, dejándolo en pelotas y preso, como un criminal de baja estofa, justo a él, que había sido el señor de los bajos fondos de las altas finanzas narco patrióticas, y nada más, claro está. 

Pero estaba claro que su carma es ganar la guerra por la supervivencia, pero a como diera lugar, porque inevitablemente, según sus más íntimas convicciones (léase: mi lucha = mein kamph), debía ser la guerra por la supervivencia de la patria, pues si no se salvava él, directamente, no habría patria posible, o algo por el estilo, convendiéndose de que él no era otra cosa que el iluminado de la nación (léase: el buda de estado), o algo así (léase: la megalomanía). Right? 

Tanta marihuana y tanta cocaina, durante tantos años, empezaban a hacer estragos, tornándolo ligeramente tocame un vals, pero bueh, al fin y al cabo, La Argentina no es otra cosa que un país de gente totalmente pirucha. ¿Verdad? 

Por eso, ni bien la justicia federal de la servilleta menemista traidora se curó en salud, inventándole una exhimsión de prisión, Carlos Menem no lo dudó ni un segundo, y cruzó clandestinamente La Cordillera de los Andes, y poniendo varios palos verdes parar ser considerado como un perseguido político que se ganó con malas artes el derecho de asilo en la nación trasandina. 

Para la justicia argentina era un prófugo, pero para la clase dirigente chilena era el procer proscripto de la defintiva reconciliación de las dos naciones, y no lo pensaban dejar de proteger hasta que La Argentina Delarruista no le garantizara la impunidad eterna para todos sus crímenes; la restitución in integrum de su fortuna personal y, obviamente, la vuelta al poder, a modo de desagravio patriótico a su extraordionaria figura de estadista, sólo comparable a la de El General Perón, y nada más, claro estaba. 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 

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