martes, 3 de septiembre de 2013

677 Historia (Argentina)

Año III – Primera Edición – Editorial: 00000677  [1]

 
El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Martes 3 de Septiembre de 2.013.




La Guerra Por La Supervivencia XXIV
Por Rubén Vicente

En el mes de enero de 1997, la onza troy de oro ya cotizaba a trescientos dólares (1 OT = U$S 300,00), determinando una ratio entre el billete verde y el metal amarillo de trescientos a uno (300:1).

Bajo esa comprensión, el dólar estadounidense seguía siendo la moneda del comercio mundial sin discusión, y las reservas monetarias de los bancos centrales constituídas en dólares, aumentaban su valor real. 

Eso sumado a que La Argentina Menemista (léase: la narco república recuperada) tenía desde hacía seis años (6) el tipo de cambio fijo y convertible en paridad uno a uno entre el peso y el dólar (1:1), con inflación y carestía del cero por ciento (0%), le hacía entender a los argentinos que la estabilidad monetaria era la base del crecimiento económico de verdad, porque para entonces, el producto bruto interno de la nación (léase: el pbi) ya ascendía a doscientos mil millones de dólares (200 MMD´s), a pesar de que el segundo defaut mexicano (léase: el efecto tequila), había mandado a la quiebra a casi cien mil pymes de las industrias livianas de los rubros de la construcción, de la alimentación, de la indumentaria y de la farmaceutica (-100.000). 

Pero paradógicamente el desempleo cayó al doce por ciento (12%), porque en su lugar se crearon doscientas cincuenta mil nuevas pymes de los rubros de los servicios de la gastronomía, de la hotelería, de los juegos de azar, de los entretenimientos, del turismo y de la informática (+ 250.000). 

Las cosechas argentinas de soja, de trigo, de maiz, de cebada, de centeno, de girasol y arroz batian records históricos, percibiéndose ingresos nacionales promedio de cien dólares la tonelada (U$S 100,00/T), mientras se alcanzaba por segunda vez en la historia de la nación el autoabastecimiento energético en materia de hidrocarburos (léase: el carbón, el petróleo y el gas natural). 

De esa manera, La Argentina Menemista (léase: la narco república recuperada) se exhibía ante el mundo entero (orbis) como una nación del primer mundo, que centraba su economía nacional en los alimentos, en la energía y en los servicios, que además, era una aliada extra otán de la hiperpotencia planetaria. ¿Verdad? 

En semejante contexto favorable, sobrevino la visita oficial al país de su excelencia, el señor presidente masón-democráta de los EEUU, Dr. Dn. William Jefferson Clinton (a) Bill (a) La Basura Blanca (50), para presidir una cumbre de jefes de estado y de gobierno del hemisferio occidental (léase: todo el continente americano), que tuvo lugar en las dependencias de El Hotel Llao Llao, de las afueras de la ciudad andina de San Carlos de Bariloche (Departamento de Bariloche – Provincia del Río Negro). 

En esa oportunidad, el presidente Clinton expuso la nómina de las cinco nuevas amenazas globales (5) de la post guerra fría (léase: la paz caliente), que son el fundamentalismo (ideológico o religioso), el terrorismo, la proliferación, el crimen organizado y la polución. 

Y para enfrentarlas, el presidente Clinton propuso que todos los estados miembros de la comunidad hemisférica occidental continuaran formando parte de La Organización de los Estados Americanos (OEA), de El Tratado Interamericano de Asistencia Recípoca (TIAR) y de El Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA), al que no se había adherido absolutamente nadie, excepto Canadá y México. 

Fue sin duda alguna, una visita significativa, que le dio prestigio a nuestra nación, pero que la verdad, fue sólo protocolar, porque no pasó absolutamente nada serio, salvo la nota de color de la presencia de su excelencia, el señor presidente francmasón-stalinista de la república socialista de Cuba, Agte. CIA C-3 Cte. Gral. ELN Dr. Dn. Fidel Castro Ruz (a) Friedrich Collin (a) Fidel (a) El Barbudo (68), que no tuvo ningún problema en dale la mano al presidente Clinton, por la sencilla razón de que no había más guerra fría, y de que, por esa razón, estaba solo contra el mundo, o algo por el estilo. ¿Verdad? 

Pero nada, porque pocos meses más tarde, la crisis del oro de 1982, que ya había provocado el default mexicano (1983), el default brasileño (1987), el default argentino (1989), el default británico (1993) y el segundo default mexicano de 1994 (léase: el efecto tequila), no paraba de hacer moco la economía mundial, con el estallido del default sur coreano (léase: el efecto arroz), que tarde o temprano se extendería al mundo entero (orbis), incluyendo América Latina (léase: el patio trasero), incluyendo a La Argentina Menemista (léase: la narco república recuperada), obvio. ¿Otra vez? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que vermos, veremos y pronto lo sabremos.

[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 

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