lunes, 28 de enero de 2013

481 Historia (EEUU)




Año II – Primera Edición – Editorial: 00000481 [1]

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Lunes 28 de Enero de 2.013.


 

El Plan Hambre Cero III
Por Rubén Vicente

En el año 2003, el mundo entero (orbis), quedó maravillado con la alta tecnología del ejército norteamericano (the us army) en La Segunda Guerra del Golfo (léase: La Operación ´Libertad para Irak´), originada en las armas químicas de Saddam Hussein, elaboradas por Monsanto, y por eso hubo que negarlas, obvio.

Mientras tanto, el gobierno del Brasil, que se quejaba sistemáticamente del contrabando de transgénicos desde La Argentina, proclamándose partidario de los cultivos orgánicos, haciendo como que nunca dijo nada, de buenas a primeras, autorizó la producción, la distribución, la comercialización, la venta y la exportación de cultivos genéticamente modificados en todo su territorio nacional. ¡Viste! ¡Te lo dije! ¡Somos unos pelotudos tamaño baño!

Desde entonces, Monsanto puso a un testaferro en La Argentina, para que se ocupara del negocio de la soja (léase: Grobocopatel), y la zurda stalinista presionaba a Néstor para que le diera bola a El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), liderado por El Hermano de Santucho, y apadrinado por la madre de todos nosotros (Hebe Pastor de Bonafini (a) La Vieja Puta), con el objetivo de crear una agricultura políticamente alternativa a la supuestamente controlada por la oligarquía vernácula de Carbap, de Coninagro, de La Sociedad Rural y de La Federación Agraria Argentina (léase: El Campo Gorila).

Paralelamente, Dreyfus, Bayer, Cargill y Bunge & Born, comenzaron a producir, a distribuir, a comercializar y a exportar cultivos genéticamente modificados y, específicamente, soja transgénica, desde La Argentina. ¡Ché, al final nos cagaron igual¡ ¡Callete, querés?

En 2005, el Monsanto Group tenía un gravísimo problema, y era que no tenía cómo lavar los billones de dólares cobrados en comisiones por fabricar armas químicas y narco cultivos transgénicos en todos lados. Pero Dios es norteamericano, y por eso, mandó El Huracán Katrina, que anegó todos los pozos petroleros de la región estadounidense de El Medio Oeste, y gredó las tierras de cultivo, sepultando bajo el agua a la ciudad de Nueva Orleans.

Gorge Bush maniobró para que los bancos organizaran líneas de crédito blandas, pero nadie sabía de dónde salidría la guita a prestar, porque no había ni un maldito dólar. No contaban con la astucia de El Chapulín Shapiro, que aprovechó la volada para lavar absolutamente todo el narco dinero transgénico acumulado en cuarenta años de andar haciendo cagadas en todas partes. Y llovió guita para todos, y a sola firma, eh?

En 2006, la superficie total cultivada en el Brasil ascendía a doce millones de hectáreas (12 MHas.). En la campaña agrícola de 2007 aumentó a quince millones de hectáreas (15 Mhas), la mayor parte de las cuales se refieren a variedades transgénicas.

La cosa iba de maravillas, y el único problemita de Monsanto era que su dinero lavado, y prestado por los bancos a los daminificados por el huracán, las inundaciones, las cosechas peridas, el ganado muerto, los pozos de agua, de petróleo y de gas natural indundados y las edificaciones destruídas, sencillamente, no eran solventes, y no pudieron cancelar los créditos blandos, estallando La Crisis de las Hipotecas. Ups.

En febrero de 2008, se suscitó un conflicto interadministrativo en el seno del gobierno de la república federativa del Brasil pues, por una parte, el Consejo Nacional de Bioseguridad (CNBS), liderado por la entonces primer ministro, Lic. Dilma Rousseff (a) La Guerrillera, acababa de autorizar la producción, la distribución, la comercialización y exportación de dos variedades de maíz genéticamente modificado por parte de las filiales locales de las firmas Monsanto de los EEUU y Bayern de Alemania mientras, por la otra, dos organismos estatales, que son la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVS) y el Instituto Brasileño del Medioambiente (IBAMA), formulaban objeciones a dicho acto administrativo emanado de la mano derecha del entonces presidente de la república, Dn. Luiz Inacio Da Silva (a) Lula.

Ambas reparticiones federales brasileñas, que objetaban la autorización, sostenían que, básicamente, no se habían elaborado los correspondientes Estudios de Impacto Ambiental (EIA) y, por ende, no se había determinado, fehacientemente, los niveles de toxicidad y de alergenicidad de las nuevas variedades transgénicas que, a su juicio, podrían resultar contaminantes para las especies tradicionales del mercado nacional brasileño. [3]

En apoyo de su postura coincidentemente negativa, la ANVS y el IBAMA aclararon que la variedad Mon 810 de Monsanto acababa de ser prohibida en Francia. Las objeciones fueron posteriormente compartidas por los ministerios federales de medioambiente, de salud, de agricultura y pesca y de desarrollo agrario, que no integraban el CNBS de la Lic. Rousseff.

A dichas críticas se sumaron las emanadas de diversas organizaciones no gubernamentales (las ong´s) de tenedencia ambientalista que, en defensa de sus opiniones, citaban un estudio específicamente dedicado al maiz transgénico, que fue elaborado por  la filial española de Greenpeace, cuya sede mundial se halla en la ciudad británica de Londres, no sé si …, y que, fundamentalmente, se basaba en el principio de la llamada coexistencia imposible entre los cultivos orgánicos y los genéticamente modificados.

Y vino La Quiebra de Lehman Brother´s y estalló La Crisis Mundial (2008), pero Monsanto la hizo fácil, porque empezó a emitir derivativos a destajo, y listo. [4]

En 2009, el flamante gobierno demócrata de Barak Obama negoció con Piong Yang la detente de El Plan Nuclear Norcoreno (PNN), a cambio de que los EEUU le mataran el hambre a toda la población comunista del país de Kim Il Sunt, haciéndose cargo de la tarea el Monsanto Group, obvio.[5]

En 2010, todos los derivativos emitidos por Monsanto fueron canjeados por bonos del tesoro estadounidense, que dan intereses. Coetáneamente, luego de una larga negociación secreta, que no se sabe bien en qué términos fue, ni qué se pactó, el Monsanto Group de los EEUU llegó a un acuerdo con el gobierno de Cristina, para adquirir treinta mil hectáreas de campo virgen (30.000), en las que comenzará a funcionar un centro experimental de nuevos cultivos transgénicos. ¿Serán campos de amapola? Já.

Bajo esa comprensión, la cosa quedaría planteada así. En La Argentina, Monsanto probará nuevas variedades de transgénicos y venderá fertilizantes, plaguicidas, herbicidas, pesticidas y desfoliantes por si y, a través de su testaferro (Grobocopatel), continuará controlando el mercado nacional de la soja. Y en El Brasil, seguirá haciendo todo eso mismo por si misma.

Siendo así, uno se pregunta qué pasará con la competencia (Dreyfus, Bayern, Cargill y Bunge & Born), pero también, que terminarán haciendo con el MOCASE, con El Hermano de Santucho y con Hebe. ¿Serán los distribuidores?

Pregunta: ¿Será por eso que La Vieja Puta está organizando la quema preventiva de la corte? Respuesta de Hebe: ¡Qué lengua biperina que tenés gordo facho!

Lo que si me queda claro, es que El Campo Gorila es el primerr enemigo a batir por Cristina, y por eso le expropió La Rural, obviamente, a pedido de Monsanto, no sé si …

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.



[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

[3] Monsanto ha sido autorizada a producir, comercializar y exportar la variedad Mon 810, mientras que Bayern podrá hacer lo propio con su variedad Liberty Link.

[4] Los derivativos son papeles de comercio, que documentan apuestas sobre las cotizaciones futuras de los commodities (cultivos, hidrocarburos, metales industriales, etc.). Son emitidos por los particulares, por las empresas y por los bancos, sin límite, sin repaldo en nada, y sin controles de ningún tipo. En otras palabras, los derivativos son puro papel pintado. Su valor de mercado depende de quién los emite y a qué apuesta se refieren.

[5] Dicho estudio de Greenpeace fue elaborado en la década pasada, cuando las ONG´s ambientalistas de Europa Occidental funcionaban, voluntaria o involuntariamente, como herramientas de presión de las competidoras mundiales de Monsanto de EEUU (ej.: Dreyfus de Suiza, Bayern de Alemania o Cargill de Gran Bretaña), para lograr que los gobiernos de la Unión Europea (UE) abrogaran el monopolio norteamericano de las patentes de invención de cultivos genéticamente modificados, cuya única titular mundial era, en ese entonces, la firma Monsanto de los EEUU.

domingo, 27 de enero de 2013

480 Historia (EEUU)




Año II – Primera Edición – Editorial: 00000480 [1]

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Domingo 27 Enero de 2.013.


 

El Plan Hambre Cero II
Por Rubén Vicente

Exactamente el jueves primero de enero de 1970, la firma Monsanto Corporation NV de Saint Louis (Estado de Missuri), matriz del Monsanto Group de los EEUU, lanzó al mercado mundial una nueva clase de poroto de soja, que contiene una hormona de crecimiento animal, que la torna completamente resistente a las plagas que afectan los cultivos y que, en teoría, provocarán un aumento exponencial del rinde por hectárea; y todo a un precio levemente superior a los porotos ya conocidos en el mercado mundial.

En otras palabras, un poroto de soja genéticamente modificado, que fue el primero de la serie de los cultivos transgénicos.

Sabiendo que venía de una firma tan prestigiosa como Monsanto, el nuevo producto tuvo la aceptación esperada, primero en la zona de influencia de Saint Louis, luego en todo el estado de Missuri, al año siguiente en todos los estados de la región estadounidense de El Medio Oeste (léase: the middle west) y, también, en el Canadá, es decir, en toda América del Norte.

Mientras la soja transgénica de Monsanto provocaba una verdadera revolución agrícola en los EEUU y en el Canadá, el servicio de inteligencia militar (GRU) de La Unión Soviética, obtuvo por derecha soja transgénica de Monsanto, firmando los convenios de confidencialidad que suscribían absolutamente todos los productores agrícolas compradores del cultivo, pero se lo llevaron por izquierda a Moscú, para ver qué podían hacer para tener la soja transgénica comunista, y andá a la pmqtp, obvio.

Pero nada. Se exprimían el cerebro y nada. No se les ocurrió que la hormona recombinante que provocaba la transgenicidad de los porotos de soja era, en realidad, el potenciador bacteriólogico (léase: el prión), del virus de la fibre porcina (H1N1), bien conocido desde hacía varias décadas, y por eso, desistieron pocos meses más tarde, dejando a Monsanto como la reina mundial de la soja transgénica. [3]

Pero los servicios de inteligencia aliados no se rendirían tan facilmente, organizando y/o manipulando organizaciones no gubernamentales (léase: las ong´s) especializadas en la preservación de la naturaleza virgen y del medioambiente humano (léase: la ecología), que publicaban artículos periodísticos en diarios de gran circulación, y editaban libros, batiendo el parche, primero, contra el capitalismo, luego contra la sociedad de consumo, y finalmente contra los cultivos transgénicos, cuya única variedad era la soja, y cuyo único productor era Monsanto.

Dreyfus de Suiza, Bayer de Alemania, Cargill de Gran Bretaña y Bunge & Born de La Argentina, pusieron muchísima plata, para financiar las campañas supuestamente ecologistas de las ong´s de los servicios de inteligencia occidentales, estallando La Guerra Contra Monsanto, y nada más.

La cosa llegó a la radio y a la televisión, y de ahí a los partidos políticos, a los parlamentos y a los gobiernos de los estados europeos, que lisa y llanamente, prohibieron la importación de la soja transgénica de Monsanto, planteando el conflicto en términos de la defensa de la agricultura natural de los productores del viejo continente (léase: los cultivos orgánicos).

Pero nada, porque con la invalorable ayuda espirutual de La Secta Moon, Monsanto empezó a exportar a El Lejano Oriente, a El Cercano Oriente y a América Latina, arrazando a la competencia europea, que año a año, veía disminuir su participación en el mercado mundial, y sus ingresos provenientes de fuera de Europa.

Para mediados de la década del setenta del siglo pasado, Monsanto no sólo era una aplanadora comercial, sino también, biotecnológica, pues lanzó al mercado global, las semillas transgénicas del trigo, del maíz, del sorgo, de la cebada y del centeno, y como si eso no fuera suficiente, empezó a modificar genéticamente diversas fibras vegetales, empezando por el algodón, en La India.

Y mientras el mundo entero (orbis), padecía los efectos de la crisis del oro, de la segunda crisis energética mundial, y de la guerra entre Irak e Irán, que en realidad, no era más que el nuevo capítulo de la guerra fría entre La Unión Soviética de Breshnev y los EEUU de Reagan, los cultivos transgénicos de Monsanto batían records globales de producción, abaratando los costos agrícolas, pues ya no se necesitaban los plaguidas, ni los pesticidas, que Monsanto les seguía vendiendo a los productores europeos de la resistencia imposible. [4]

Y para colmo, resulta que, durante la última década del siglo pasado, los tecnólgos de Monsanto inventaron y patentaron los nuevos procedimientos de la siembra directa, terminando por asfixiar a la competencia del viejo contienente.

Pero se ve que Dios es europeo, porque justo en el año dos mil, mientras la humanidad comenzaba a vivir el siglo veintiuno (el siglo de la era sinctotrónica) y el tercer milenio de la era cristiana, resulta que vencieron las patentes transgénicas de Monsanto y, desde entonces, ocurrieron tres cosas muy interesantes (3).

La primera, es que toda la competencia europea (Dreyfus de Suiza, Bayer de Alemania, Cargill de Gran Bretaña y Bunge & Born de La Argentina), patentaron sus propias semillas y fibras vegetales transgénicas.

La segunda fue, que de buenas a primeras, los gobiernos europeos autorizaron el libre comercio de los cultivos genéticamente modificados, dejando las ong´s ecologistas de hacerle la guerra a Monsanto y a la competencia, obvio.

Y la tercera, fue que Monsanto, a través de una subsidiaria estadounidense, adquirió la mayoría del capital de la firma Molinos Río de la Plata SA de Buenos Aires, matriz del Grupo Bunge & Born de la Argentina que, diez años más tarde, se posiconaría como la primera comercializadora mundial de los cultivos transgénicos y de sus subproductos agroindustriales alimenticios, mientras que Monsanto se reservaba el control global de la biotecnología. [5]

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

[3] La fibre porcina, igual que la fibre aviar, son enfermedades que se conocen desde hace mileños. Los virus que las causan se conocen desde poco después del invento del microscopio óptico a finales del siglo dieciocho. Pero lo que hizo La Unidad Doscientos Treinta y Nueve (U-239) del ejército japonés en Manchuria durante la década del treinta del siglo pasado, bajo la vigencia del estado títere (Manchukúo), fue emplear la microbiología en el diseño de los primeros potenciadores bacteriológicos y virales, es decir los priones, que dieron lugar al nacimiento de las armas biológicas, y a la guerra biológica. Luego de la conclusión de La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) , todo el personal de La U-239, liderada por el Cap. EIJ Dr. Sung Miung Moon (a) El Reverendo (1905-2012), fue incorporado al ejército de los EEUU (the us army). Por eso, La Secta Moon y Monsanto son dos tercerizadas de The US Army. Conste.

[4] Literalmente, Wikipedia explica que: “El Desastre de Bhopal, ocurrido el 3 de diciembre de 1984 en la región de Bhopal (India), se originó al producirse una fuga de 45 toneladas de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas propiedad de la compañía estadounidense Union Carbide (parte de cuyos activos fueron posteriormente adquiridos por Dow Chemical). El accidente se produjo al no tomarse las debidas precauciones durante las tareas de limpieza y mantenimiento de la planta, lo que hizo que el agua a presión utilizada y los cristales de cloruro sódico, restos metálicos y otras impurezas que la misma arrastraba, entrasen en contacto con el gas almacenado, iniciando una reacción exotérmica que provocó la apertura por sobrepresión de las válvulas de seguridad de los tanques y con ello la liberación a la atmósfera del gas tóxico; con el agravante de que el sistema de refrigeración de los tanques y el catalizador de gases previo a la salida a la atmósfera, ambos se habían desactivado por ahorro de costos” (sic). Y por publicaciones de los primeros años del siglo veintiuno, sabemos que Monsanto era accionista, tanto de Union Carbide como de Dow Chemical. Por ende, en lo que a mi respecta, El Desastre de Bophal fue un atentado de algún serivicio de inteligencia aliado de los EEUU, a favor de alguna gran competidora mundial de Monsanto y de los EEUU, en el marco de la gurra secreta intra aliada, que se desarrollaba en forma paralela a La Guerra Fría (1946-1991). Conste.

[5] La era sinctotrónica es la era de los grandes asceleradores de partículas subatómicas, que se cree que serán la herramienta que los científicos emplearán para llegar a controlar el tiempo, haciendo que sean posibles los viajes intergaláxticos, y haciendo que llegar a Plutón sea sólo cuestión de segundos. Ello posibilitará la conquista, la colonización, la evangelización y la institucionalización, es decir, la redención de otros planetas, a donde será radicado el excedente de la población humana, que desarrollará la agricultura extraterrestre con la ayuda y para la ganancia de Monsanto, Dreyfus, Cargill, Bunje & Born, etc., obvio. Por eso, cuando Cristina y  Hebe hablan de la defensa del Movimiento de los Pequeños Agricultores de Santiago del Estero (MOCASE), en su guerra revolucionaria contra Monsanto, contra Grobocopatel, contra La Rural y contra El Campo, yo me pregunto si el kirchnerismo juega a favor o en contra de los intereses nacionales de La Argentina.

sábado, 26 de enero de 2013

479 Historia (EEUU)




Año II – Primera Edición – Editorial: 00000479 [1]

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Sábado 26 de Enero de 2.013.


 

El Plan Hambre Cero I
Por Rubén Vicente

Había una vez un alemán, que inventó el extracto de azucar sin sacarosa (léase: la sacarina), registrando su invento bajo nombre comercial de Chucker. Y después de La Guerra de Secesión (1861-1865), se mudó a la ciudad estadounidense de Saint Louis (Estado de Missuri), mayoritariamente poblada por descendientes de franceses protestantes (léase: les higuenaux = los hugonotes).

Ahí empezó a fabricar una variedad líquida del Chuker, ampliándose posteriormente a otros productos alimenticios, básicamente, harinas y aceites. Cuando ya tenía mucha guita de retiró, pero antes, le vendió su establecimiento artesanal a unos estancieros judíos de apellido Shapiro, que organizaron muy bien la cosa, dándole la forma de una sociedad comercial, que comenzó a girar bajo la razón social de Monsanto Inc.

Por eso, de movida, Monsanto no sólo tenía campos, cultivos y ganado, sino también, molinos harineros y aceiteros, un matadero, una grasería, una curtiembre, una carnicería y la pequeña fábrica de Chuker.

Pero no contestos con eso, organizaron un instituto tecnológico de la empresa, exclusivamente destinado al mejoramiento de la ganadería, de la agricultura, de las agroindustrias alimenticias, como así tambien, de la distribución, la comercialización y la exportación de carnes y cereales, cueros y lanas, harinas y aceites, y obvio, de edulcorantes artificiales.

Era una especie de INTA norteamericano, pero privado, del que surgieron descubrimientos e inventos, que se registraron como marcas y patentes, que posicionaron a Monsanto como la principal empresa de agricultura del estado de Missuri.

Pero el  primer batacazo vino con el estallido de La Gran Guerra Mundial (1914-1918), cuando las fuerzas armadas estadounidenses se alimentaron con carne y con cereales de Monsanto. Y ahí vino lo de la fibre porcina (H1N1), te acordás?

Por eso, al concluir el conflicto bélico planetario, Monsanto ya era la empresa lider en agricultura de los EEUU, compiendo exitosamente con las filiales locales de Dreyfus de Suiza, de Bayer de Alemania, de Cargill de Gran Bretaña y de Bunge & Born de La Argentina. ¡Ah, mirá vos!

Durante la década del veinte del siglo pasado, a partir de la curtiembre, Monsanto incursionó en el extraño ramo de la industria química, comenzando a fabricar, distribuir, comercializar y exportar derivados combustibles del petróleo (ej.: aguarrás, solvente, kerosene, bencina, eter, etc. = los precursores químicos), mientras su instituto tecnológico empresarial se abocó al estudio de las enfermedades que afectaban al ganado y a los cultivos, patentando sus propios plaguicidas, pesticidas, herbicidas, desfoliantes y fertilizantes.

Por eso, la verdad, fue que La Gran Depresión (1929-1935) a Monsanto no le hizo ni medio, pues en esa época, la empresa fue dividida y reorganizada como un grupo económico estadounidense, que empezó a tener filiales en Europa Occidental y que se extendía hacia América Latina, comenzando por Cuba, México, Centroamérica, Colombia y Venezuela (léase: La Cuenca del Caribe).

Durante La Segunda Guerra Mundial (1939-1945), las fuerzas armadas aliadas se proveyeron de productos del Monsanto Group de los EEUU, de modo tal que, al finalizar el conflicto bélico planetario, Monsanto se posicionó como una empresa norteamericana de alcance global, compitiendo con Dreyfus, Bayer, Cargill y Bunge & Born, en los cinco continentes (Oceanía, Asia, Africa, Europa y América).

Por eso, en 1947, el principal accionista, presidente del directorio y gerente general (The Chieff Executive Officer = The CEO) de la firma Monsanto Corporation NV de Saint Louis (Estado de Missuri), matriz del Monsanto Group de los EEUU, Ing. Robert Shapiro (a) Bob (25), fue iniciado en un taller especulativo (léase: filosófico) dependiente de La Hermandad de El Aguila, que es la rama estadounidense de la masonería mundial (léase: la venerable hermandad azul = la masonería inglesa = la masonería anti católica = la masonería anti papista = la masonería diabólica = la masonería satánica), que brega por el fracaso del plan divino de salvación; tomando el nombre esotérico del dios del vino (Baco).

Desde entonces, el Monsanto Group comenzó a financiar absolutamente todas y cada una de las candidaturas y de las campañas electorales locales, condales, estaduales y federales de El Partido Nacional Demócrata (PND).

Ello le fue útil durante La Guerra de Corea (1950-1954), durante la cual, las fuerzas armadas occidentales, directamente involucradas en el conflicto bélico asiático, se alimentaron con carne y con cereales exclusivamente aportados por el Monsanto Group de los EEUU.

Pero en 1955, durante la administración francmasónica republicana (léase: esotérca-política adversaria) de Eisenhower, el ejército norteamericano (the us army), sencillamente, vio la veta, convocando al Ing. Shapiro (33) a El Pentágono, para conversar sobre las armas químicas. ¿Qué?

El resultado fue que, durante La Guerra de Vietnam (1965-1975), en absoluto secreto mortal (léase: la omertá = el que habla se muere), las fuerzas armadas estadounidenses estrenaron, nada más ni nada menos, que el agente naranja que, básicamente, era un desfoliante de los bosques plagados de guerrilleros comunistas de El Vietcong. ¡Ah¡

En otras palabras, un gigante mundial de la agricultura y de la industria química que, además, empezó a fomar parte de los aparatos financiero, tecnológico, industrial, comercial, mediático, diplomático y militar de la primera potencia capitalista, es decir, de el complejo estratégico nacional de los EEUU. ¡Guau¡

Para ese entonces, hacía ya más de veinte años que los tecnólogos militares japoneses,  reducidos a la condición de esclavos del ejército norteamericano (the us army), sobrevivían a cambio de seguir aportando todo el know how acumulado por La Unidad 239, vinculado con  las armas bacteriológicas. [3]

Uno de los subroductos de la unidad tecnológica de guerra bacteriológica del ejército norteamericano era una hormona bovina que, en laboratorio, se estaba tratando de fusionarla con un poroto de soja, pero no daban pie con bola. ¡Mirá vos las pavadas en que se gastan la plata de los contribuyentes estos milicos tarados, por favor¡

Fue entonces, cuando El Pentágono volvió a convocar al Ing. Shapiro (45), para ver si los tecnólogos de Monsanto podían hacer algo útil con esa porquería de proyecto fallido.

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).

[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.

[3] Durante la década del treinta del siglo pasado, desde su colonia de La Península de Corea, el imperio del sol naciente (Japón), se lanzó a la conquista de Zingaria, de Mongolia Meridional y del norte de El Catai, reuniendo esos vastos territorios, para conformar El Gran Reino Japonés de Manchukúo, con capital en la ciudad de Pekín, coronando como monarca del mismo a su majestad, Yuan I Shikai (a) El Ultimo Emperador Chino (70)