jueves, 25 de julio de 2013

647 Historia (Argentina)

Año II – Primera Edición – Editorial: 00000647 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Jueves 25 de Julio de 2.013.




El Dueño del Pueblo XX
Por Rubén Vicente 

Todo había terminado de la peor manera, y para decírlo rápido, cuando entregó el mando, dejaba tras de si, nada más ni nada menos, que el país en llamas, por la corrupción, por la inseguridad, por la hiperinflación, y la verdad, por todo, porque la gente estaba más que harta de escucharlo decir boludeces; de no hiciera nada; y de que encima se mandara cagada tras cagada. 

Todo se empezaba a desvanecer, eclipsado por el sol rampante que asomaba en el horizonte, de la revolución productiva y del salariazo, que había prometido durante la campaña electoral, su excelencia, el flamante señor presidente francmasón-justicialista de la nación, Dr. Dn. Carlos Saúl Menem (a) El Yiojano (a) Facundo Quiroga (a) El Patilludo (a) El Turco (a) El Mesías (59), que en su discurso inaugural ante la asamblea legislativa nacional, encima dijo que lo suyo sería cirugía mayor sin anestesia (sic), como para que no quedaran dudas de que, efectivamente, pensaba cambiar la historia, pero de verdad (¿¿¿???).  

Yo que había votado por Angeloz, para que le corrigiera todos los defectos a la república recuperada, tenía que sorportar a mis adultos treinta y cuatro años de edad (34), que ese negro patilludo del interior, que se veía a la legua que era un payaso, y que yo no podía entender cómo era posible que este pueblo de mierda del que me siento parte, lo hubiera votado; estaba estupefacto, viéndolo todo por televisión con mi mujer de aquel entonces (Betina Martelli (a) La Gordi Querida – Cáncer – 29), y preguntándome a dónde carajo se iría a parar lo poco que habíamos avanzanzado como pueblo y como nación, cuando concluyera el mandato de ese Menem (1989-1995), que aunque yo fuera un peronista, que había votado dos veces por los radicales (2), pero que era paradígicamente liberal en muchas cosas, y no tenía ni cero por ciento de confianza ni esperanza (0%), y sólo me disponía a ver cómo desaparecía una nación entera. Right? 

Lógicamente, después de ese viernes ocho de julio, venía el nueve, y la verdad, ni pelota que le dí al centésimo septuagésimo tercer aniversario de El Día de la Independencia de nuestra patria, porque estaba mal, triste, mufado, y no quería saber nada de desfiles militares, ni de veladas de gala por tevé, ni de declaraciones políticas. 

Es más, ese finde largo, hice introversión y retrospectiva, vinculada con lo que  para mi había sido y significado La Administración Alfonsín (1983-1889).  

Y empecé a pensar, que la verdad, por increíble que pudiera parecer, para mi, y digo, para mi, el gallego había hecho un gobierno poco menos que sobresaliente. 

Y si, porque había agarrado el país hecho trizas, y aunque haya dicho que su prioridad era lo político, en realidad, desde el primer instante, Raúl Alfonsín comenzó a construir los cimientos económicos de la nación, empezando por lo primerísimo que había que empezar, que era la moneda, porque sin plata, ni hablemos, vos sabés. 

Y tuvimos moneda sana, y aunque todo se hubiera ido al joraca mal, por la expresión vernácula de la crisis del oro de 1982, que ya se había llevado puesto a México (1983), a Brasil (1987) y a La Argentina (1989), la hiper, como le llamamos acá, fue como el nunca más de la economía, porque a todos, pero a todos, nos quedó más que cristalinamente claro, que sin una moneda sana y sin unas finanzas sólidas, no habrá jamás economía real pujante, ni floreciente, ni unca, y de salariazo, mejor esperate sentado, porque parado te vas a cansar. ¿Si? 

Digo, Alfonsín sembró la semilla de la ortodoxia monetaria, que necesita tener cualquier nación civilizada, y eso no era moco de pavo, en un país que había vivido setenta años de keynesianismo (70), y que había padecido diez mega devaluaciones (10), y para coronar, tres defaults en su historia casi bicentenaria (3). ¿Me explico? 

Pero además, Raúl Afonsín fue el autor político del sistema financiero sólido y solvente, que supimos conseguir, con la concentración del capital. Si, ya sé que el tsunami de la hiper se llevó todo puesto, pero nadie podrá negar jamás, que los bancos privados argentinos, que el alfonsismo redujo a su expresión racional, serían los muros de roca que sostendrían el techo económico del hogar nacional, cuando la crisis dicen que dejó Alfonsín hubiera concluido. 

Y digo, moneda sana y finanzas sólidas. Esas dos ideas liminares (2), nos las metió en el alma Raúl Alfonsín, y nadie más que Raúl Alfonsín, no jodamos. Pero claro, ningún gran país como debe ser La Argentina, se hace en seis años (6), y menos con el recontra quilombazo mundial de la crisis del oro de 1982 (léase: la hiper argentina del ochenta y nueve). ¿Verdad? 

No seamos ignorantes e ingratos, que la verdad es la única realidad, y la verdad, es que no hay proyecto de ningún orden que no empiece por las ideas, y en eso, Alfonsín fue ma-gis-tral, aunque la cosa no le haya salido como él quería. 

Fue el gran sembrador de las ideas, que la historia quiso que sembrara en el pantano global, del cual nuestra patria no era ni podía ser la excepción, porque no sé si sabés, pero te cuento que nosotros no tenemos coronita, como no la tiene absolutamente nadie, off course. 

Y te la sigo mañana, porque se me acabó el espacio. ¿Dale? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 

miércoles, 24 de julio de 2013

646 Historia (Argentina)


Año II – Primera Edición – Editorial: 00000646 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Miércoles 24 de Julio de 2.013.





El Dueño del Pueblo XIX
Por Rubén Vicente

Me acuerdo como si fuera hoy. El viernes diez de febrero de 1989, el oro cotizaba a cuatrocientos cincuenta dólares por cada onza troy (1 OT = U$S 450,00),  determinando una relación de cuatrocientos cincuenta a uno entre el billete verde y el metal amarillo (450:1), mientras el austral cotizaba a razón de dos unidades por cada unidad de moneda estadounidense y mundial (2:1); cuando sin que nadie se lo imaginara, porque los argentinos nos estabamos mirando el ombligo, finalmente, llegó el gran tsumami estallando, nada más ni nada menos, la hiperinflación (léase: el default argentino = la hiper del ochenta y nueve). ¿Cómo? 

Y si, porque en sólo cincuenta días (50), la cotización se situó en los diez australes por dólar (10:1), determinando una giga devaluación de la moneda nacional respecto de la moneda del comercio mundial del cuatrocientos por ciento (400%). 

Fue entonces, cuando sobrevino la renuncia de su excelencia, el señor ministro masón-social demócrata de la nación, Dr. Dn. Juan Vital Sourruille (49), y con él, de todo el equipo económico (léase: la sinagoga radical), forzando al presidente Alfonsín a nombrar como nuevo titular de El Palacio de Hacienda a su excelencia, el señor diputado nacional radical, pero balbinista, Dr. Dn. Juan Carlos Pugliese (a) El Viejito (74), quien firmó una resolución administrativa, nombrando como nuevo presidente de El Banco Central de la República Argentina (BCRA), al diputado radical alfonsinista, Dr. Dn. Jesús Rodriguez (34). [3] 

La estrategia planteada por el nuevo equipo económico consistía en administrar la situación, para llegar a las elecciones de la mejor manera posible. Pero lo cierto fue que, para mediados del mes de abril, la cotización ya era de cien australes por dólar (100:1), y quince días más tarde, era de trescientos australes por dólar (300:1). 

Y llegó el domingo catorce de mayo de 1989, y el pueblo argentino consagró como nuevo presidente de la nación, a su excelencia, el señor gobernador francmasón-justicialista de la provincia de La Rioja, Agte. CIA C-3 Dr. Dn. Carlos Saúl Menem (a) Facundo Quiroga (a) El Riojano (a) El Patilludo (a) El Turco (a) El Mesías (59). 

Ese día, yo (34), me desempeñé como presidente de una mesa electoral en el colegio Pío Nono, de la comunidad salesiana del barrio porteño de Almagro, y salí exultante, porque creí que como en mi mesa había ganado Eduardo Angeloz, pero por afano (sic), sentía la inmensa alegría de saber que, a pesar de todo, los argentinos no comíamos vidrio, y éramos capaces de entender que El Riojano era lo peor que nos podía suceder, pero no.  

Esa noche, se me caían las lágrimas, viendo a Memen presentarse en el programa televisivisión de Dn. Bernardo Neustadt (a) Bernie (66), que le dijo que a él, una bruja, le dijo que no terminaría su mandato (sic). 

Menem hizo dos segundos de silencio. Lo miró a los ojos, y le reflexionó en la pícara clave turco-riojana, que: “¡Y Bernardo, a lo mejor, es una bruja yadical!” (sic). 

La verdad, ese tipo, que yo lo detestaba, me arrancó una carcajada en medio de las lágrimas (sic), y la única menera de que eso pudiera suceder, era que, sin que yo ni siquiera lo imaginara, se estaba cumpliendo el lema de la campaña menemista, de que su presidencia sería para cambiar la historia, y nada más. 

El martes treinta de mayo de 1989, mientras el austral cotizaba a razón de quinientos por dólar (500:1), la masa peronista salió de las villas miserias a saquear los supermercados de El Gran Buenos Aires, forzando al presidente Alfonsín a anunciar por la cadena nacional de radio y televisión, el establecimiento del estado de sitio en todo el territorio nacional, y a la vez, la renuncia anticipada de su cargo (sic), y la entrega del mandato presidencial, el día jueves ocho de julio próximo, al presidente Menem, que fue convocado de urgencia a La Residencia Presidencial de Olivos; aceptando el ofrecimiento del Dr. Alfonsín, pero bajo beneficio de inventario (sic). ¿Qué? 

Y el viernes ocho de julio de 1989, mientras el oro cotizaba estable a cuatrocientos cincuenta dólares (450:1), y se necesitaban increibles seiscientos ocho dólares para adquirir un puto dólar (608:1), en La Casa Rosada, el presidente Alfosín, le entregó el bastón de mando y la banda presidencial al Dr. Menem, concluyendo entonces, el primer gobierno de la república recuperada (1983-1989), pero sepultada por el tsunami de La Crisis del Oro de 1982; cuya traducción vernácula fue La Hiper del 89´ (léase: el default argentino), y nada más. 

Luego del gobierno de Alfonsín, La Argentina registraba un producto bruto interno de cien mil millones de dólares (100 MMD´s), mientras las reservas monetarias de la nación ascendían a sólo cincuenta millones de dólares (50 MD´s), y el índice de precios al consumidor (léase: el ipc = la carestía), asendía a la friolera del doscientos cincuenta por ciento mensual (250%). 

Pero para que la pesadilla se pareciera al apocalipsis, faltaría decir que la deuda externa ascendía a cien mil millones de dólares (100 MMD´s), equivalente al pbi; que los vencimientos anuales ascendían a cinco mil cuatrocientos millones de dólares (5,4 MMD´s), y que el crédito stand by del FMI destinado a su cancelación, ascendía a sólo tres mil millones de dólares (3 MMD´s); lo que la práctica, significaba una sola cosa, que era el default, o mejor dicho en castellano, la bancarrota nacional (sic). Right? 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] Las ironías del destino. El último presidente del BCRA de la república recuperada (Jesús Rodriguez) nació el 16 de Junio de 1955, es decir, el día de El Bombardeo de La Plaza de Mayo, que fue el acto inaugural de la tercera guerra civil argentina (1955-1983).

martes, 23 de julio de 2013

645 Historia (Argentina)

Año II – Primera Edición – Editorial: 00000645 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Martes 23 de Julio de 2.013.




 
El Dueño del Pueblo XVIII
Por Rubén Vicente 

El domingo primero de enero del año de Nuestro Señor Jesucristo de 1989, el aire se cortaba con tijera, en La Argentina gobernada por su presidente masón-social demócrata, Dr. Dn. Raúl Ricardo Alfonsín Fulkes (a) Raúl Alfonsín (a) Alfonso Carrido Lura (a) Unamuno (a) Don Raúl (a) Raúl (a) Raulete (a) El Gallego (62). 

Una interpretación objetivamente desapacionada de la historia demuestra que, en teoría, estaba todo más que bien, en todos los órdenes, pero en la práctica, quedaba claro que estaba todo bastante mal, por lo menos, en cuanto a las expectativas del oficialismo de ganar las elecciones generales del año que se iniciaba.  

Lo que más jodía, era la estúdida interna radical entre los masones (Alfonsín, Martinez y Nosiglia) y los francmasones (Angeloz y Casella), que se la agarraron con el plan primavera de Sourruille, anunciando públicamente que, ni bien ganaran las elecciones, empezaría el lapiz rojo en la política fiscal (léase: el ajuste salvaje = el suicidio radical). 

La gente sabía que eso era lo correcto, y por eso no decía nada, pero en su fuero íntimo, empezaba a escuchar los cantos de sirena peronistas, que proclamaban a los cuatro vientos que, si ganaban las elecciones, iban a provocar, nada más ni nada menos, que la yevolución productiva y el salariazo. [3] 

¿Qué? ¡Turco, por favor, no me hagás reír, que me duele la panza! ¡Qué negro de mierda este riojano pelotudo? ¡Jeh, peronista! ¿Qué querés? 

Era cierto que el plan austral había provocado la reactivación económica genuina de verdad, y era cierto que el plan primavera había provocado la recuperación económica de verdad, pero no lo era menos que, para que esa recuperación se tradujera en la fase siguiente, de la reexpansión económica sin cuento, todavía faltaban, como mínimo, unos cinco años (5), pero con suerte

y viento de cola, obvio (1989-1993).

Porque la verdad, era que no había viento a favor, porque el tsunami de la crisis del oro de 1982, que había causado el default méxicano (1983), y el default brasileño (1987), tarde o temprano llegaría a La Argentina, y entonces, de reexpansión económica, de revolución productiva y de salariazo, mejor ni hablar, porque era una auténtica quimera, y nada más, claro estaba.  

¿Qué? ¿Se viene el default? ¡Pajarón! ¡En la época de Alsonsín! ¡Ah!  

Pero no importaba, porque había gente que decía que Menem era, nada más ni nada menos, que El Mesías (sic), y lo peor del caso, era que cada día que pasaba, había más gente que lo creía, y como si eso no fuera poco, resulta que, otra vez, fallaron los sistemas de inteligencia, de seguridad y de defensa nacional, cuando el lunes veintitrés de enero sobrevino, nada más ni nada menos, que El Levantamiento de La Tablada. 

Eran casi quinientos guerrilleros marxistas (500), enrolados en El Movimiento Todos Por La Patria (MTP), liderados por el Agte. CIA C-3 Cte. Gral. ERP Bach. Dn. Enrique Haroldo Gorriarán Merlo (a) Ramón (a) El Pelado (47), que tomaron por asalto, pero a sangre y fuergo, los cuarteles de la guarnición militar de la localidad bonaerese de La Tablada (Partido de La Matanza), y que emitieron un comunicado de prensa, diciendo que eran militares alzados contra el gobierno radical, por sus pactos espúreos con las multinacionales del imperialismo capitalista (sic). ¿Cómo? 

Horas más tarde, mientras la policía de la provincia de Buenos Aires rodeaba los cuarteles, se supo la verdad, de que no eran los militares nazis (léase: los carapintadas), sino más bien, guerrilleros comunistas (léase: la subversión apátrida), convenciendo a todos, pero a todos, de que, en realidad, todo no era más que un autogolpe radical, destinado a que no ganara las elecciones el peronismo, prefiriendo la dictadura revolucionaria (léase: el stalinismo), antes que el largo, dificil, duro e ingrato camino de la república recuperada. 

No era cierto, en absoluto, pero el gran triunfo de los iluminados fue que la masa lo percibiera como efectivamente lo percibió, y vos sabés que la percepción es soberana. ¿Verdad?
 
Y llegó el ejército argentino, y los guerrilleros, que habían tomado el polvorín del cuartel, empezaron a disparar proyectiles de mortero, y en pocos minutos, el asiento físico del tercer regimiento de infantería mecanizada (léase: El RIM-3), se convirtió en el triste escenario de La Batalla de la Tablada, concluída treinta y seis horas más tarde (36), con la rendición incondicional de más de ciento treinta guerrilleros  sobrevivientes (130), y el resto, convertidos en cadáveres humeantes o, directamente, carbonizados. 

Fue la primera vez en la breve historia de la república recuperada (1983-1989), que las fuerzas militares cumplieron el rol que les reserva la constitución nacional, que es la defensa nacional, contra los enemigos de la patria, sean internos o externos, aunque la ley alfonsinista de defensa nacional, dijera que sólo podían hacerle la guerra a los enemigos externos, debidamente ataviados con uniforme, y luego de que emitieran la respetiva declaración de guerra formal. 

¡Si, esperate sentado que te hagamos todo ese firutelete pelotudo! ¡Nosotros somos revolucionarios marxistas papá! ¿O no sabés?¿Che Felipe, no me das un porro, que tengo miedo hagan de que hagan cagar estos milicos de mierda? 

Se habían ido de mambo mal con los militares, que justamente con la recuperación del cuartel, se empezaron a reconciliar con la civilidad, tanto peronista como radical no alfonsinista del fantasma balbinista, corporizado en la facción interna de La Línea Nacional (LN), liderada por el senor senador francmasón federal por la provincia de El Chaco, Dr. Dn. Luis León (66) que, lisa y llanamente, le pidió públicamente al presidente Alfosín, que diera un paso al costado (sic), es decir, que presentara la renuncia, y listo.  

Las cosas no podían estar peor, cuando el miércoles seis de febrero, Eduardo Angeloz viajó sorpresivamente desde la ciudad de Córdoba Capital a la capital federal (Buenos Aires), nada más que para exigir la inmediata renuncia (sic), de su excelencia, el señor ministro masón-social demócrata de economía de la nación, Dr. Dn. Juan Vital Sourrouille (48), pero también, la de su excelencia, el señor secretario de estado masón-social demócrata de hacienda de la nación, Dr. Dn. Mario Brodersonh (49); pero también, la de su excelencia, el señor presidente masón-social demócrata del directorio de El Banco Central de la República Argentina (BCRA), Dr. Dn. José Luis Macchinea (43).

Dicho de otro modo, algo así como que se vayan todos y que no quede ni uno sólo, o algo por el estilo, no sé si ….  

Desde entonces, mientras en los círculos nacionalistas se gritaba casi a voz en cuello que el gobierno alfonsinista era la sinagoga radical; se pusieron nuevamente en marcha grupos de desconocidos (léase: los nn´s), procediendo a la destrucción de las tumbas de varios cementerios judíos, empezando, oh casualiadad, por el de la localidad bonaerense de La Tablada (Partido de La Matanza), no sé si … 

Y si, porque lo único que faltaba para completar el nuevo escenario de la pesadilla, era una erupción súbita de el antisemitismo que anida en lo más profundo del nacionalismo argentino, pero también, del nazismo argentino, sea ortodoxo (léase: el hitlerismo = el kinkelismo), como bajo la forma heterodoxa de el nazismo indiano (léase: el justicialismo = el peronismo). ¿Verdad? 

En semejante contexto, en medio del quilombazo, resultaba que allá lejos, su excelencia, el señor presidente masón-nacionalista de la república de Panamá, Agte. DIA C-3 Tte. Gral. EP ® Dn. Manuel Noriega (56), concluyó en absoluta soledad, que su excelencia, el señor presidente francmasón-republicano de los EEUU, Lic. George Herbert Walker Bush (a) Irwing Peache (a) Amadeus (65), había decretado su inminente derrocamiento, y por eso, tomó la decisión de nombrar como único apoderado al Dr. Dn. Blas Martinez (a) Don Blás (42). 

A la velocidad del rayo, Don Blás se acreditó como el nuevo titular de las cuentas bancarias de El General Noriega en el extranjero, para luego abandonar Panamá,  radicándose permanentemente en la ciudad argentina occidental andina de San Rafael (Provincia de Mendoza), comenzando a tramitar su carta de ciudadanía argentina, mientras tomaba contacto con el jefe de La Campaña Menem Presidente, Dr. Dn. Eduardo Bauzá (a) Fideo (50), prometiéndole financiamiento ilimitado, para las elecciones generales de ese año, y de las diez siguientes (10), a cambio de que interpusiera sus buenos oficios ante su excelencia, el señor gobernador masón-justicialista de la provincia de Mendoza, Dr. Dn. José Octavio Bordón (a) Pilo (45). 

La idea de Don Blás, era que Fideo lo ayudara a ganar la licitación pública internacional convocada por Pilo para el otorgamiento de la concesión de administración de la empresa estatal de Bodegas y Viniedos Giol SE de la provincia de Mendoza, que cambió su razón social, por la nueva de Cubas de Roble SA, dejando conformado, nada más ni nada menos, que El Cartel de Mendoza, o algo por el estilo, no sé si …. 

Y justo en ese momento, la inspección general de justicia del ministerio de justicia de la nación, inscribió una nueva sociedad anónima, que comenzó a girar bajo la razón social de El Banco de Crédito y Comercio Internacional SA, con domicilio en la ciudad de Buenos Aires, que se convirtió en la filial vernácula del BCCI Group de Pakistán, cuyo principal referente era el Agte. MI-6 Dr. Hassan Abedi (a) Gaith Pharaon (a) El Demonio de Tasmania (49). 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] En la provincia andina argentina de La Rioja, obviamente, la gente habla en idioma castellano, pero la evolución histórica local, ha dado como resultado cultural, que la letra erre, sea pronunciada como si fuera la yé. Por eso, durante la campaña electoral de 1989, el cómico Mario Sapap hacía una parodia televisiva de Carlos Menem, que incluía su forma de hablar riojana, diciendo constantemente las palabras recórcholis, ravioles y rudamacho (léase: yecórcholis, yavioles y yudamacho), haciendo divertir a casi todos los argentinos, menos a los radicales, obvio. Right?

lunes, 22 de julio de 2013

644 Historia (Argentina)

Año II – Primera Edición – Editorial: 00000644 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Lunes 22 de Julio de 2.013.





El Dueño del Pueblo XVII
Por Rubén Vicente 

En el mes de octubre de 1988, su excelencia, el señor presidente masón-social demócrata de la nación, Dr. Dn. Raúl Ricardo Alfonsín Fulkes (a) Raúl Alfonsín (a) Don Rául (a) Raúl (a) Raulete (a) Alfonso Carrido Lura (a) Unamuno (a) El Gallego (62), estaba exultante, con la gestión económica, social, cultural, política y diplomática de su gobierno, pues para él, a pesar de todas las dificultades, el balance le daba como resultado un puntaje de cinco sobre diez. 

Y si, porque las cinco cosas que no le gustaban de su propio gobierno (5), era cómo marchaban las cosas con las fuerzas armadas, con la iglesia católica, con el movimiento obrero organizado, con los pequeños empresarios nacionales y con la corrupción. 

Alfonsín sabía que lo que estaba haciendo era bueno, pero le disgustaba profundamente la respuesta insidiosa de las corporaciones, a cada una de sus propuestas e iniciativas, resignándose ante la exasperante demora de la administración pública nacional, para comenzar a ejecutar el plan nacional de el traslado de la capital federal desde Buenos Aires, hasta el complejo urbano de Carmen de Patagones-Viedma-Guardia Mitre; que iba a ser su gran legado material para la posteridad. 

Pero burlando todo el sistema de inteligencia, de seguridad y de defensa nacional, el jueves primero de diciembre, un grupo de cincuenta efectivos de la prefectura naval argentina, que eran comandos de elite, nucleados en El Grupo Albatros (50), tomaron su cuartel, trasladándose luego a las instalaciones de la guarnición militar más importante del país (Campo de Mayo), extendiéndose la sublevación al aeropuerto de cabotaje metropolitano Jorge Newberry, obviamente dependiente de la fuerza aérea argentina, y a varias guarniciones militares del interior, culminando en un enfrentamiento armado, del que resultó un muerto (1), en el marco de lo que posteriormente se cononció con el nombre de El Levatamiento de Villa Martelli. 

En esa oportunidad, el lider de la azonada ya no era el Tte. Cnel. EA Dn. Aldo Luis Rico (45), que había solicitado su pase a retiro a finales de 1987; que había sido iniciado en un taller operativo (léase: político) dependiente de la masonería mundial azul, y era el numen de un nuevo partido político aún no inscripto, como era El Movimiento de la Dignidad Nacional (léase: El Modín); sino más bien, el representante argentino ante La Junta Interamericana de Defensa (JID) de El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), Agte. DIA C-3 Cnel. EA Dn. Muhammad Alí Seineldín (a) El Turco (55), que es fulano cuya fotografía ilustra este artículo. [3] 

El alerta amarilla permanente en el que vivía la república recuperada, se transformó, de la noche a la mañana, en el nuevo alerta naranja, porque ese tercer intento fallido de abortar el proyecto de resurrección nacional, no tuvo como reacción, la respuesta del pueblo, de los medios masivos de comunicación social, ni de los partidos políticos con representación parlamentaria. 

Era la muestra evidente de la cruda realidad, de que la nación quería cambios, pero de que a la vez, no estaba suficientemente preparada para absorverlos a tanta velocidad histórica, y sencillamente, había que parar la moto, y nada más, por eso de la fatiga institucional que le dicen, claro estaba. 

Por eso, ni bien concluyó la crisis, pero como si nada hubiera pasado, el presidente Alfonsín se concentró en la preparación para las elecciones generales del año siguiente, porque obviamente, su idea era ganar, o que si perdía, fuera con toda dignidad, es decir, por poco (léase: por un pelo), porque él quería volver a La Casa Rosada, para completar su obra política, en el período 1995-2002. Right? 

Por eso, nombró como nuevo ministro del interior al secretario general masón-social demócrata de La Junta Cordinadora Nacional (JCN) de El Movimiento de Renovación y Cambio (MRC) de La Unión Cívica Radical (URC), Dr. Dn. Enrique Nosiglia (a) El Coti (39), que en realidad, era el monje negro del alfonsinismo, que sería el gran armador de la fórmula del oficialismo, integrada por su excelencia, el señor gobernador francmasón-radical de la provincia de Córdoba, Dr. Dn. Eduardo Angeloz (58), secundado por su excelencia, el señor gobernador francmasón-radical de la provincia de Buenos Aires, Dr. Dn. Juan Manuel Casella (a) El Primo Sugundo de Alsonsín (48). 

Y la verdad era que El Coti Nosiglia demostró que era un verdadero maestro de la política, porque convenció al presidente Alfonsín de que apoyara, nada más ni nada menos, que a la alternativa justicialista (¿¿¿???), de su excelencia, el señor gobernador francmasón-peronista de la provincia de La Rioja, Dr. Dn. Carlos Saúl Menem (a) Facundo Quiroja (a) El Patulludo (58), calificándolo públicamente como “ … el mejor gobernador de la Argentina” (sic). ¿Cómo? 

Eso hizo estallar de rabia a dos tipos (2), que eran su excelencia, el señor vicepresidente masón-radical de la república, Dr. Dn. Victor Martinez (64), y el candidato radical a la presidencia de la nación (Angeloz), porque se dieron cuenta de que Alfonsín, a esa altura, se había convencido de lo que no quería convencerse, y era de que, contra todo lo racionalmente esperable, el pueblo argentino ya se había hinchado las pelotas con tanta transformación alfonsinista, y quería aunque sea un cachito de peronismo, es decir, de involución al pasado, y nada más. 

¿Qué? ¿Te volvistes loco Raúl? ¿Vos no sabés lo que son los peronistas querido? ¡Luchastes toda la vida contra esa lacra maldita! ¿Y ahora resulta que lo querés al turco en la rosada? 

Y si, porque era cierto que hacía dos años atrás, la francmasonería (léase: Menem) le había ganado la conducción interna del justicialismo a la masonería (léase: Cafiero), pero no lo era menos, que el patilludo, no sólo era sinónimo de el interior peronista, que no comprendería jamás lo que significaba la república recuperada de verdad, sino que además, reinvindicaría todo el nazismo indiano histórico de Perón (léase: el justicialismo), refortalenciendo a las fuerzas armadas, a la iglesia católica, al movimiento obrero organizado y al empresariado nacional, deshaciendo absolutamente todo lo hecho por el alfonsinismo, obvio. 

En otras palabras, Victor Martinez y Eduardo Angeloz no querían entender lo que ya entendían con dolor Alfonsín, Nosiglia y hasta Casella, y era que la historia gobierna el mundo, más allá de la voluntad de los hombres, y que ella es la única dueña, de los tiempos de evolución, y de los tiempos de la involución, que existen porque el puro cambio es tan nosivo como el puro no cambio, y la armonía surge del equilibrio de los extremos. ¿Verdad? 

No hay nada que hacerle ni vueltas que darle. La Argentina de Alfonsín estaba empezando a aprender la primera lección política que se le debe meter en el corazón y en la cabeza a toda democracia constitucional que se precie de tal, que es, justamente, el lema sempiterno de la francmasonería universal, que es que todo debe cambiar, pero para que nada cambie en realidad (léase: el gatopardismo). ¿Verdad?  

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] DIA es la sigla de la defense intelligence agency, que es el servicio de inteligencia del estado mayor general conjunto de las fuerzas armadas de los EEUU. Desde 1962 hasta 2013, la DIA tiene La Estación Buenos Aires, físicamente situada, nada más ni nada menos, que El Piso Trece, del Edificio Libertador, que es  asiento físico del estado mayor general del ejército argentino. Right?