miércoles, 14 de agosto de 2013

657 Historia (Argentina)

Año II – Primera Edición – Editorial: 0000657 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Miércoles 14 de Agosto de 2.013.




La Guerra Por La Supervivencia IV
Por Rubén Vicente 

Estalló La Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En semejante contexto, el Dr. Saúl Menem (a) El Turco (42), se posicionó como el primer presidente de la comisión directiva de una nueva asociación civil sin fines de lucro (léase: la ong), que comenzó a girar bajo la razón social de La Sociedad de Fomento Vecinal de Anillaco. 

Desde entonces, el Dr. Menem comenzó a gestionar el ortorgamiento de créditos de La Sucursal La Rioja de El Banco de la Nación Argentina (BNA), con el objetivo de financiar obras de interés público, vinculadas con la construcción de la plaza central de la villa, de las redes cloacales, de las cañerías de suministro de agua potable del deshielo andino, del alumbrado público nocturno y del asfaltado de las calles principales (léase: la urbanización). 

Paralelamente, el Dr. Menem continuó desarrollando su proyecto personal, de radicar en Anillaco a compatriotas sirios, de las familias selyúcidas de Yabrud, que llevaran el apellido de Los Al Kassar, de Los Al Gazal, de Los Al Menehem, de Los Al Akil, y de Los Al Yoma, para conformar El Clan Menem de La Rioja. 

En el mes de marzo de 1943, su primogénito, es decir, el adolecente musulmán argentino Carlos Saúl Menem Akil (a) Carlitos (a) El Cálo (13), comenzó el colegio secundario, bajo el régimen semi pupilo, en un establecimiento confesional, administrado por los frailes de la orden de los dominicos, de La Villa de Todos los Santos de la Nueva Rioja, capital de la provincia argentina de La Rioja. 

Desde entonces, para Carlos, todo comenzaría a cambiar de una vez y para siempre, porque además de empezar a practicar basket, ganando varias medallas y copas, por su participación en los torneos estudiantiles internos, locales y provinciales, sólo tres mes después de haber comenzado las clases en un colegio cristiano (3), estalló La Revolución del 4 de Junio de 1943, que instauró el segundo gobierno militar de la historia nacional, que era nazi ortodoxo (léase: hitlerista = kinkelista). [3] 

En semejante contexto, en el que se jugaba la suerte del planeta, y en el que empezaba a esbozarse La Nueva Argentina de Perón (1945-1955), hacia 1948, el Bach. Carlos Saúl Memen Akil (a) Carlitos (a) El Cálo (18), comenzó a estudiar derecho, en la facultad de ciencias jurídicas de la Universidad Nacional de Córdoba (léase: La Casa de Trejo), a la vez que se apasionaba con la historia universal, latinoamericana y argentina, y se afiliaba a El Partido Peronista (PP), como se llamaba en ese entonces, sumándose a la naciente e informal Juventud Peronista Universitaria (JUP), que sería la rama estudiantil superior de La Juventud Peronista (JP), es decir, de La Gloriosa JP, que obviamente, profesaba el nazismo heterodoxo (léase: el nazismo indiano = el justicialismo = el laborismo vernáculo = el peronismo). 

Bajo esa comprensión, Carlos Menem, que era como se lo empezó a conocer, empezó a entender, en toda su profundidad práctica, qué era eso de la independencia económica, de la justicia social, de la soberanía política, de la integración latinoamericana y de la tercera posición, equidistante del capitalismo estadounidense y del comunismo soviético, en el marco de La Guerra Fría (1946-1991), claro estaba.  

Pero mientras tanto, Carlos Menem se hizo hombre, con las mujeres de la vida cordobesas (léase: las negras jetonas), y se apasionó, tanto por el turismo carrera como por la historia argentina, siendo su personaje predilecto, obviamente, su excelencia, el señor gobernador francmasón-conservador de la provincia de La Rioja, Gral. Brig. ECA ® Dn. Juan Facundo Quiroga (a) Facundo (a) El Tigre de los Llanos (1788-1835). 

El lema de Quiroga era religión o muerte, por a Carlos Menem le llamaba gratamente la atención el hecho de que ese fanatismo católico, no obstante, no le impidió desarrollar la viveza criolla, de posicionarse como el principal accionista (51%), como el presidende del directorio y como el gerente general (léase: The Chieff Executive Officer = The CEO) de una nueva sociedad comercial, que comenzó a girar bajo la razón social de The Famatina Mining Company PLC, con domicilio legal en la capital británica (Londres), otorgándole a la misma la concesión pública de exploración y de explotación de la montaña de oro de su propiedad privada familiar de Los Quiroga, es decir, de El Cerro Famatina. Right? 

Se fascinó tanto con esa doble condición de empresario y de político de Quiroga que, mientras progresaba en sus estudios de derecho, y mientras militaba en la juventud peronista, Carlos Memen se empezó a dejar crecer el pelo y las patillas, a la usanza del gran caudillo riojano del siglo diecinueve, transformándose en un impresentable, que no obstante, empezó a ser popular entre las estudiantes de La Casa de Trejo, que se hacían pis encima, por las risotadas que les causaban la simpatía de Carlitos, que era su manera de enroscarles la víbora, ya se sabe para qué. 

Y se compró una cupé Ford 38, y empezó a hacer como que corría carreras de turismo carretera, pero en las calles de la ciudad Cordoba Capital, hasta que tenía que huir de los jeeps de la policía, siendo uno de los primeros númenes nacionales de las picadas. ¡Ah, mirás vos Carlitos! 

Un personaje juvenil de aquellos, que estaba en todas y que le gustaban todas (léase: the play boys), que acá eran los caqueros, por eso de los nenes caca, que eran todos hijos de la gente de plata del interior, y que estudiaban en la facultad, pero que eran peronistas, obvio. 

Por eso en 1952, el Bach. Carlos Saúl Menem Akil (a) Carlos Menem (a) Carlitos (a) El Cálo (a) Facundo Quiroga (a) El Riojano (a) El Turco (22), se graduó como licenciado en derecho, con diploma expedido por la Universidad Nacional de Córdoba (léase: La Casa de Trejo), abriendo un mes más tarde El Estudio Jurídico Menem y Asociados, de la capital de su provincia riojana, junto con su compañero de la facultad y amigo de la joda, es decir, el Lic. Dn. Julio Nazareno (22). 

Obviamente, al principio empezaron a llevar casos civiles, comerciales, contencioso administrativos, tributarios, correccionales y criminales de poca monta, de los fueros ordinarios de la justicia riojana (léase: lo que venga = lucky), pero en sólo tres años (3), se posicionaron como los abogados de varios productores rurales del interior de la provincia (léase: los viñateros y los bodegueros), como así también, de los principales comerciantes y financistas de la capital provincial (léase: los magnates de tierra adentro); llegándolos a representar legalmente ante los juzgados federales de primera instancia locales, y ante las cámaras federales de apelación de la ciudad de Córdoba Capital, sin que en esa época se le conocieran planteamientos ante la corte suprema de justicia de la nación, con obvia sede en la ciudad de Buenos Aires, donde el Lic. Menem era nadie, pero nadie. ¿Me oís? 

Y todo mientras los jóvenes abogados (Menem y Nazareno) se entreveraban con las mujeres de los bodegueros y de los magnates, que veían en Carlos Menem a algo así como una suerte de sex simbol, que empezó a ganar muy buena plata, y a no dejar títere con cabeza en las altas camas provinciales, mientras su amigo Julio se beneficiaba por añadidura obvio. 

Pero vino La Revolución Libertadora (1955-1958), y estalló La Tercera Guerra Civil Argentina (1955-1983). 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] Para ver las dos versiones vernáculas de el socialismo nacional, véase El Cisne Negro (Editoriales 401 y 402). Conste.

martes, 13 de agosto de 2013

656 Historia (Argentina)

Año II – Primera Edición – Editorial: 0000656 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Martes 13 de Agosto de 2.013.



La Guerra Por La Supervivencia III
Por Rubén Vicente 

Para todos los inmigrantes de la segunda mitad del siglo diecinueve (el siglo de la industria), La Argentina era una tierra de paz y de prosperidad, donde fácilmente podría afincarse, reproducirse, enriquecerse, encumbrarse y ser felices, pero en una extensa geografía, que les permitía domiciliarse en páramos, en villas y en ciudades con un ambiente similar al de sus lugares de origen. 

Si bien las grandes ciudades vernáculas atraían con su progreso a las masas inmigrantes (Buenos Aires, Rosario, Santa Fé, Córdoba, Tucumán y Mendoza), lo cierto fue que la mayoría de los que provenían de La Gran Siria Turca, es decir, los sirios, los libaneses y los palestinos, genéricamente referenciados aquí como los turcos, prefirieron las capitales de las provincias andinas de la región de El Interior (léase: Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis, Mendoza y Córdoba). 

Las sierras de La Precordillera y los valles de las montañas de La Cordillera de los Andes (léase: las quebradas), los hacían sentir bien, porque se parecían mucho a la patria natal de La Gran Siria Turca, y el hecho de que las capitales de las provincias andinas del interior tuvieran un clima casi igual al que reinaba en Damasco, en Alepo o en Jerusalén, los hacía sentir, directamente, como en casa. 

Pero se ve que esos beduinos de La Gran Siria Turca, no habían olvidado la ancestral tradición cultural romana y bizantina, de que a donde fueres haz lo que vieres, y por eso, para ellos, era muy importante el aquerenciamiento, es decir, aprender el castellano, profesar el catolicismo, y tramitar el otorgamiento de la ciudadanía argentina; comenzando a respetar y a identificarse con los símbolos patrios (léase: el himno, la bandera, la escarapela y la moneda local), ajustando sus vidas al cumplimiento de la constitución nacional, para convertirse en Los Turcos de la Argentina, y nada más, claro está. 

En pocas décadas, los turcos de nuestro país se reprodujeron, se enriquecieron y se encumbraron, pasando a formar parte de la comunidad nacional,  civilizadamente con todas demás las colectividades inmigrantes, pero también, con los argentinos de vieja data (léase: los criollos), que forjaron la independencia y la grandeza de la patria, durante la generación del ochenta del siglo diecinueve, mentora de la organización nacional (1853-1916). 

Pero a diferencia de los judíos, que encontraron su camino político dentro de La Unión Cívica Radical (UCR), de El Partido Socialista (PS) y de El Partido Comunista (PC), es decir, en los partidos de la izquierda; los turcos de acá, quizá debido a su religión musulmana ancestral, se identificaron rápidamente con las fuerzas conservadoras, con las nacionalistas, y con el nazismo indiano (léase: el justicialismo = el peronismo), es decir, con la derecha vernácula. 

En semejante contexto, en 1898, en la villa turco-siria de Yabrud, sobrevino el nacimiento de un varón musulmán (el primogénito), que fue llamado con el nombre de Saúl Al Menehem. 

Hizo la primaria en su villa natal; la secundaria en la pequeña ciudad de Hama y se graduó como abogado, con diploma expedido por la Universidad de Damasco (1921). 

Sus tierras habían sido devoradas por el desierto, y su familia beduina había sido diezmada por la gran guerra mundial, y como tantos otros, dijo basta, y se lanzó a la guerra por la supervivencia, emigrando de La Gran Siria Turca, en un barco que lo transportó por El Mediterráneo, por el océano Atlántico y por el río de la Plata, arribando a la ciudad de Buenos Aires, capital federal de La Argentina, gobernada por su presidente francmasón-radical, Dr. Dn. Hipólito Yrigoyen (a) El Peludo (69). 

En el puerto porteño, la oficina de migraciones anotó mal al Dr. Saúl Al Menehem (23), quedando el nombre de su clan (léase: el apellido) bajo la forma argentinizada de Menem, que lógicamente, estaba desorientado, como turco en la neblina, porque no entendía el castellano; porque no profesaba la religión del país, y porque no entendía bien por qué, pero lo cierto era que todos, pero todos, se mofaban de él (léase: la cachada = la cargada = la gastada), llamándolo turco mientras se reían a carcajadas, cuando estaba más que claro, que él procedía de la naciente república árabe de Siria. 

Y con los ahorros que tenía, pudo sobrevivir más o menos dignamente, mientras se situaba en tiempo, espacio, modo y circunstancia, cayéndole la ficha de que la mayoría de sus paisanos sirios, libaneses y palestinos (léase: los turcos = los durcos), ya radicados en el culis mundis, no vivían en la capital federal, ni en ninguna otra gran ciudad de La Argentina, sino más bien, en las pequeñas ciudades andinas del interior. 

Y vaya uno a saber por qué corno, pero lo cierto fue que el Dr. Menem terminó comprándose una casa en la villa de Anillaco, del departamento de Castro Barros, de la provincia de La Rioja, que es la que está pintada de color verde en el mapa que ilustra el presente artículo, donde la gente, extrañamente, no pronunciaba la erre, sino que la arrastraba, pronunciándola como una yé diciendo, por ejemplo, yecórcholis, yavioles o yudamacho, ja ja já. Y además, cambian la i griega (léase: la yé), por la i latina (ej.: ió, aniíaco, etc.). 

Y en los fondos levantó como un gran local, que lo destinó a ser usado como la estructura edilicia de un almacén de ramos generales, que la clientela comenzó a llamar con el nombre de La Tienda del Turco Saúl, obvio. 

Y para cuando en los EEUU estalló la gran depresión (1929-1935), el Dr. Menem (31), que ya era el comerciante más rico de Anillaco, se fue con su novia argentina, pero descendiente de libaneses (Mohibe Akil (a) La Turca – 18), a la ciudad de San Miguel de Tucumán, capital de la vecina provincia de Tucumán, y contrajo matrimonio civil, para luego buscarse un clárigo islámico (léase: el muftí), que los casó por el rito musulmán, convirtiéndolos en marido y mujer, como Dios manda, perdón, quise decir Allah. 

Y nueve meses y medio más tarde, y más precisamente, el miércoles dos de julio de 1930, con el sol en la constelación del cangrejo (cáncer) y con la luna en la casa de la serpiente (léase: libra), mientras la cristiandad católica apostólica romana celebraba la festividad de San Otón de Bamberg, en su casa de la villa riojana de Anillaco (léase: Aniíaco), el Dr. Saúl Menem (32), junto a su mujer, Dña. Mohibe Akil (19), se convirtieron en los felices padres de un varón musulmán (el primogénito), que fue llamado con el nombre Carlos Saúl Menem Akil. [3] 

Desde entonces, el Dr. Menem, que ya tenía una mujer y un hijo, formando su familia inmigrante, y siendo ya el comerciante más prominente del pueblo, se trazó una nueva meta personal, que fue la de empezar a traer a los jóvenes de las familias de su tribu turco-siria de los selyúsidas de Yabrud, de apellido Al Kassar, Al Gazal, Al Menehem, Al Akil y Al Yoma, a radicarse, a trabajar, a casarse, a formar familias, a enriquecerse, a encumbrarse y a ser felices, pero todos juntos, primero en Anillaco, luego en La Rioja, después en El Interior y, finalmente, en toda La Argentina, formado de esa manera, nada más ni nada menos, que El Clan Menem, o algo por el estilo. 

En 1936, el niño musulmán argentino Carlos Saúl Menem Akil (6), comenzó la escuela primaria, en un establecimiento del estado, de su villa natal riojana de Anillaco. 

Dos años más tarde (1938), sobrevino el nacimiento de su hermano menor (Eduardo), mientras Carlos, que cursaba en aquel entonces el segundo grado, ya se había ganado el afecto de sus maestras y de sus compañeritos de la escuela, porque no sólo era inteligente, sino también, astuto en el futbol y, sobre todo (supra tutto), simpatiquísmo, porque combinaba la picardía turca con la pachorra riojana (léase: yiojana, ja ja já).  

Por eso, ya desde entonces, comenzó a ser nombrado por su diminitivo de Carlitos, aunque él quisiera que lo respetaran, llamándolo por su nombre (Carlos), pero pronunciado por él sin la ese, y con acento riojano (Cálo), ja ja já. 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 
[3] Cáncer representa a la familia y la patria, y La Serpiente (léase: libra) representa el equilibrio entre los extremos, a través de la seducción, o como decimos acá, enroscándote la víbora. Por ende, desde los puntos de vista astrológicos oriental y occidental, Carlos Menem es un individuo signado por el destino para servir la patria, pero enroscándole la víbora. San Otón de Bamberg fue el monje cisterciense del siglos doce que más convenciones al catolicismo logró entre los hatitantes judíos y arrianos del reino alemán de Pomerania. Conste.

lunes, 12 de agosto de 2013

655 Historia (Argentina)


Año III – Primera Edición – Editorial: 0000655 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Lunes 12 de Agosto de 2.013.





La Guerra Por La Supervivencia II
Por Rubén Vicente 

Hace doce mil años atrás, concluyó la última era glacial corta, comenzando la última era interglacial, que terminará cuando empiece la próxima fase fría, dentro de no se sabe a ciencia cierta cuándo será eso. 

En aquel entonces, el mundo entero (orbis) estaba congelado, excepto la zona central del planeta, entre los trópicos de cáncer al norte y de capricornio al sur, con eje central en la línea imaginaria del ecuador, que pasa por la penísula del arabistán (léase: Arabia). 

Poco a poco, la temperatura empezó a ascender; la humedad comenzó a descender; bajó la presión atmosférica; soplaron los vientos; subieron los mares; bajaron las aguas continentales; y los mangles se convirtieron, primero en las junglas, luego en las selvas, posteriormente en los bosques, después en las sabanas, luego en las praderas, posteriormente en las estepas y finalmente, en los desiertos, tachonados con los oasis, en lenta extinción por desecamiento gradual de las tierras. 

Pero el gigantezco valle recorrido por los grandes ríos Tigris y Eúfrates, que nacen en las montañas del país natural de la península de La Anatolia, y que desembocan en El Canal del Shat Al Arab, que a su vez, desagua en El Golfo Pérsico, dejaron conformado el país natural de El Entre Ríos (léase: tá mesopotamos = la mesopotamia asiática). 

Todo el valle de La Mesopotamia era hace siete mil años atrás una extensa pradera llana (léase: la llanura) apta para la agricultura, para la ganadería y para la explotación forestal, que históricamente, recibe el nombre de El Creciente Fertil, también conocido como La Media Luna Vital, tal como puede apreciarse en el mapa que ilustra este artículo.  

Sucesivamente, las tierras de la media luna vital fueron poseídas por los imperios sumerio, acadio, caldeo, asirio, babilónico, medo, persa, griego, romano, bizantino, musulmán, sarraceno, tártaro y turco. 

Y a principios del siglo diecinueve, el norte de la mesopotamia asiática, formaba parte del khanato turco de La Gran Siria, con capital en la ciudad de Damasco, que comprendía los sultanatos de Siria, del Líbano y de Palestina.  

Toda La Gran Siria dependía para su subsistencia de la agricultura y de la ganadería del norte de la Mesopotamia, pues el resto del khanato, ya se había desecado, pasando a formar parte de la zona asiática de El Desierto del Sahara. 

Por eso, las únicas grandes ciudades eran Damasco, Beirut y Jerusalén, mientras se destacaban las medianas ciudades comerciales y portuarias de la costa mediterránea, de Alepo, de Biblos, de Sidón, de Tiro, de Trípoli y de Hafa (léase: Haifa).  

Entre Alepo y Damasco, ambas pertencientes al sultanato de Siria, está la pequeña ciudad de Hama, surcada por el río Orontes, que posibilita el desarrollo de la agricultura y de la ganadería en pequeña escala, aún estando situada en una zona ya devorada por el desierto. 

Y cerca de Hama está la villa de Yabrud, poblada por las familias, integrantes de los clanes, que forman parte de la tribu campesina árabe (léase: beduina) de Los Selyúcidas. 

Los cinco clanes más importantes de la tribu (5), son Los Al Kassar, Los Al Gazal, Los Al Menehem, Los Al Akil y Los Al Yoma, que vivían del cultivo de la amapola adormidera, de la producción artesanal de la leche cuajada de la amapola adormidera (léase: el mekonio), y del horneado del mekonio (léase: la carbonilla = el opio), como así también, de su distribución, de su comercialización y de su exportación a los otros sultanatos de La Gran Siria, y a los otros khanatos del imperio turco. 

Eran gente riquísima y muy piadosa del islam de la tradición (léase: la sunna = el sunnismo = los sunnitas), varios de cuyos descendientes hicieron la primaria, el secundario y la universidad, en Alepo, en Damasco, en Beirut, en Jerusalén y hasta en Estambul, enrolándose luego en el ejército imperial turco, pero sin perder jamás sus tradiciones culturales beduinas. 

Pero la gran cadaga, era que el avance del desierto sobre sus tierras, los empobrecieron y, para colmo de males, La Gran Guerra Mundial (1914-1918), los diezmó, siendo ahogados por la competencia planteada por la ocupación francesa, creadora de las repúblicas árabes de Siria y de El Líbano. 

La guerra por la supervivencia, forzó a algunos miembros de los cinco clanes del oasis casi extinto de Yabrud a emigrar hacia el occidente cristiano, tanto europeo como norteamericano, como así también, hacia América Latina (léase: el nuevo mundo), principalmente a El Brasil y a La Argentina, que para tanta gente en todo el mundo (orbis), eran tierras de promisión, a donde comenzar una nueva vida, trayendo consigo toda esa tradición cultural en los genes. 

Acá empezarían a ser gradualmente otra cosa, pero sin dejar de ser jámás lo que fueron y lo que seguirían siendo durante varios siglos más. 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 

domingo, 11 de agosto de 2013

654 Historia (Argentina)


Año III – Primera Edición – Editorial: 0000654 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Domingo 11 de Agosto de 2.013.






La Guerra Por La Supervivencia I
Por Rubén Vicente 

Dicen que a finales del siglo sexto antes de nuestra era, su alteza, el ex monarca del principado de Kapilavastu, integrante del reino medo indostaní de Nepal, Gral. EM ® Dr. Dn. Siddharta Gautama (a) Sakyamuni (a) El Iluminado (a) El Buda (50), obviamente, luego de dejarlo todo por el amor de Dios (léase: Brahama), entre otras cosas, empezó a enseñarle a sus alumnos, para convertirlos en sus discípulos, y luego, justamente, en los primeros monjes budistas (léase: los apóstoles de la iluminación). 

Y dicen que un día los agarró y les explicó, que tanto la gacela como el leopardo, pasan su vida corriendo por las montañas cubiertas por los bosques, pero ambos lo hacen para salvar sus vidas, pues uno debe comer, y la otra debe evitar ser comida, obvio. 

Y dicho eso, les informó que la sabiduría de cada uno de ellos, dependería de que aprendieran a ser leopardos o a ser gacelas, según el tiempo y el lugar, concluyendo que lo malo no es matar o huir, sino hacerlo a destiempo, o fuera de lugar.  

Y por eso, yo digo que esta larga serie, de más de treinta artículos que hoy comienza, para celebrar el tercer aniversario de mi blog de El Cisne Negro, en realidad, cuenta tres historias paralelas, vinculadas con la guerra por la supervivencia, de una persona, de una familia y de una nación. 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos y pronto lo sabremos.


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.
 

martes, 6 de agosto de 2013

653 Geopolítica (El Lejano Oriente)


Año II – Primera Edición – Editorial: 0000653 [1]

 

El Cisne Negro [2]
El Diario Digital de la Historia y de la Geopolítica
Martes 6 de Agosto de 2.013.




El Fin del Principio
Por Rubén Vicente

En la gélida tarde londinense de la navidad del año de Nuestro Señor Jesucristo de 1942, Winston Churchill pronunció un discurso ante la cámara de los comunes del parlamento de su magestad británica. 

“Las fuerzas militares soviéticas han logrado concretar la hazaña histórica de frenar el avance militar aleman, forzando a los germanos a dejar de asediar Moscú y a empezar a replegarse exhaustos, sin petrechos, ni suministros, ni víveres… No les puedo prometer que este sea el principio del fin de la segunda guerra mundial, pero si les puedo decir que este es el fin del principio” (sic). 

Desde hace un poco más de cuarenta años (40), el sistema monetario internacional carece de todo parámetro racional de valor objtivo, desde que la moneda del comercio mundial (el dólar) dejó de ser convertible con el oro a una paridad fija y estable de treinta y cinco dólares por cada onza troy (35:1). 

Desde entonces, comenzó la impresión creciente y sistemátiza de dólares sin respaldo en absolutamente nada (léase: la inflación), determinando el constante aumento de los precios, de los salarios, de las tarifas, de los cánones, de las multas y de los tributos en los EEUU (léase: la carestía interna). 

Y como el dólar basura es la moneda de reserva monetaria de casi todos los bancos centrales del mundo, y a la vez, es la moneda del comercio internacional, todos los paises empezaron a padecer el cáncer de la inflación exógena (en dólares), mientras los commodities y los productos industriales empezaron a experimentar el efecto diabólico de la carestía del mercado mundial. 

El dólar ya no guarda referencias con el oro, pero el oro sigue siendo la referencia técnica del dólar, que es la referencia monetaria mundial. Y esta verdad se traduce en el hecho de que despúes de un poco más de cuatro décadas del big bang, la onza troy cotiza a mil trescientos dólares (1.300:1). 

Eso significa una devaluación del billete verde frente al metal amarillo del orden del tres mil setecientos por ciento (3.700%) entre 1971 y 2013, que equivale, en promedio, al noventa por ciento anual (90%/A), y al siete por ciento mensual (7%/M). 

Dicho de otro modo, hace cuarenta años que las cifras nominales no para de subir un siete por ciento mensual promedio en forma acumulativa; y hace cuarenta años que el valor real de todas las cosas, empezando por el trabajo, no paran de bajar en un promedio del siete por ciento mensual. 

Expresado en otros términos, desde hace cuatro décadas, cada trabajador se obnubila con la fantasía de que gana cada vez más dinero, pero se estrella contra la cruda realidad de que vive cada vez peor, porque para conservar su calidad de vida, debe trabajar cada vez más, y si rebasa su capacidad de aumentar el esfuerzo, inevitablemente debe empezar a recortar gastos y a renunciar a crecer. 

En los casos extremos, queda expuesto al desempleo, y en los paises pobres, a la miseria, a la ignorancia, a la explotación y al marginamiento (léase: la exclusión), mientras las naciones ricas se empobrecen, y las pobres se vuelven indigentes, llevando a todo el sisteme económico internacional al desastre, al colapso, a la implosión, a la guerra total, a la destrucción y a la exintinción de la raza humana. 

Y todo el problema radica en una causa única, de la que derivan absolutamente todos los demás efectos, que es el dólar basura. 

La historia le está demandando a la hiperpotencia planetaria, el deber moral de detener la locura ella ha desatado hace cuarenta años, pero como no se detiene, ni parece que se vaya deterner, el curso de los acontecimientos tomará un derrotero inevible y defintivo, es decir, irreversible. 

En medio del apocalipsis en curso, cada invididuo, ong, empresa, banco, gobierno u organismo internacional hace lo que puede para evitar lo inevitable, en la esperanza de que la sumatoria de iniciativas, opere el milagro de la detente de prepo. 

Para ver esta verdad desde el punto de vista macro, baste con ver cómo los grandes bancos centrales no paran de comprar oro físco, mientras hacen circular crecientes candidades crecientes de oro virtual, de billetes, de letras, de acciones y de bonos nominados en dólares o en divisas que basan su valor en el dólar (léase: los activos tóxicos). 

Y desde el punto de vista micro, una apreciable y creciente minoría de individuos, en los cinco continentes, trata de adquirir oro físico, desprendiéndose de los activos tóxicos que obran en su poder. 

En semejante contexo de sálvese quien pueda, el banco central del reino de Tailandia, acaba de decretar la prohibición absoluta del libre ejercicio de la facultad de emitir, distribuir, comercializar y exportar oro virtual (léase: los bit coints). 

De ahora en más, en Tailandia no circulan más los bitcoints. Esta medida anti apocalipsis, es la primera que se detecta en todo El Lejano Oriente. Puede que no sea el principio del fin de la locura, pero yo creo que bien podría ser el fin del princio, no sé si … 

Y si me dijeran que estoy muy equivocado, respondería que veremos, veremos, y pronto lo sabremos.                                            


[1] La libre expresión y la segura circulación de la información contenida en el presente documento se halla jurídicamente garantizada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (Art. 19), la Constitución Nacional de la República Argentina de 1995 (Art. 14),  la Ley Nacional N° 26.032 de 2005 y el Código Penal de la Nación (Arts. 153 y 155).
 
[2] Para uno de Los Siete Grandes Sabios de Grecia (Solón) El Cisne Negro es un hecho teóricamente posible que todos creen que es prácticamente improbable, pues si ocurriera sería castastrófico.